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EMPLEO

Vacaciones con contrato

En los meses estivales las posibilidades de conseguir un empleo temporal se vuelven tentadoras para quienes se encuentran estudiando o en paro.

Vacaciones con contrato
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ESTHER CASAS

El verano es la época del descanso y la diversión, pero dada la situación de inestabilidad económica y la alta tasa de paro, los meses estivales se han convertido en una oportunidad para intentar encontrar un trabajo, al menos, temporal.

Para los adolescentes y jóvenes también es una fuente de desconexión de los estudios y del hastío cotidiano. Además, se trata de una actividad que no solo reporta ingresos, sino que constituye una valiosa experiencia laboral para el futuro.

Este es el caso de Juan Yuste, un joven de 18 años, que hace dos años se sacó el título de socorrista. "Hice el curso oficial de socorrismo para ganar un poco de dinero en verano", explica. El socorrismo, tanto de piscina como de playa, es una oportunidad laboral interesante para los más jóvenes porque los horarios suelen ser flexibles y es una actividad que permite conocer a mucha gente. Eso sí, para trabajar como socorrista, en cualquiera de sus modalidades, resulta imprescindible obtener el título. Hay varias asociaciones que imparten dichos cursos: Cruz Roja, Protección Civil, DYA, Asociaciones de Salvamento, entre otras.

Condiciones requeridas

Pero no todos tienen la misma suerte. Dada la ingente demanda de empleo, solo conseguirán un trabajo los que dispongan de flexibilidad de horarios, sean ágiles en la búsqueda de clasificados y, especialmente, acierten en los cursillos requeridos para los puestos. Eso sí, para aprovechar el auge del turismo, el sector hostelero plantea dos claros requerimientos: previsión y flexibilidad.

La previsión se refiere, sobre todo, al conocimiento de uno mismo. Antes de buscar un trabajo se debe dedicar un tiempo a la reflexión. Pensar en los sectores de actividad que mejor cuadran con los intereses y las capacidades personales de cada uno es imprescindible para encontrar trabajo. Además, también hay que obtener los títulos requeridos (en caso de resultar necesarios).

Marco Antonio Donoso trabaja de marzo a octubre en una tradicional heladería del paseo de la Independencia. Sabe que se le da bien la hostelería y le gusta. De hecho, el resto del año trabaja en una tienda de zumos naturales en su país natal, Chile.

Respecto al segundo condicionante, la flexibilidad es básica, tanto como tener claro el objetivo, ya que suele pasar que no se consiga exactamente el puesto de trabajo soñado, por lo que es necesario ser permeable a ofertas de trabajo alternativas.

Las empresas suelen requerir candidatos que puedan dedicar prácticamente todo su tiempo de verano, es decir, que trabajen desde finales de junio hasta principios de septiembre. Aunque habrá quién ponga el grito en el cielo, en estos momentos de crisis, se antoja difícil exigir mejores condiciones laborales.

La hostelería es el sector que más trabajo proporciona durante los meses de verano: restaurantes, hoteles, bares, pubs, chiringuitos y discotecas copan la oferta laboral de esta temporada. Bogdan Nicolae, un joven de origen rumano, encontró en un restaurante griego de comida rápida su trabajo ideal. Nicolae dice estar encantado por realizar un trabajo de cara al público y por el trato con sus compañeros. Al margen de la hostelería, no hay que olvidar que otros establecimientos como salas de cine, oficinas de turismo o centros comerciales también requieren un refuerzo los días de verano.

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