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RÍO EBRO

Las riberas de Zaragoza llenas de pescadores

El Inaga tramitó durante el año pasado 71.888 licencias, casi 6.500 más que las que fueron expedidas en 2007.

Las riberas de Zaragoza llenas de pescadores
Las riberas de Zaragoza llenas de pescadores

No es un mito. En el Ebro hay siluros de más de 60 kilos que se contonean con sus dos metros de gelatinosa piel en busca de presas. También hay carpas de varios kilos, gobios y barbos. Todas estas especies y otras, como los pequeños alburnos, pueblan el Ebro a su paso por Zaragoza y son un reclamo para los pescadores de agua dulce que, cada vez más, llenan las riberas.

Cañas, cebos y otros aparejos son el 'equipaje' de decenas de familias que pasan la mañana o la tarde a la espera de que el pez pique, para, después, devolverlo al cauce. La temperatura que haga en el exterior o los grados a los que esté el agua son claves a la hora de programar la jornada.

En Zaragoza ciudad se han establecido algunas zonas de pesca, sobre todo en torno al Ebro -en concreto, en el embarcadero y la ribera de Vadorrey-, en los alrededores de la Expo y en el Canal Imperial, donde también hay alburnos, carpas y siluros. Además, algunos puntos cerca de Alagón tienen pequeños embalses y son ideales para la pesca. En ellos suelen habitar enormes siluros.

Miles de federados

"Cada vez hay más aficionados en nuestros ríos, y esto se debe a que se cuidan más las riberas", asegura Jesús Abadía, delegado de la provincia de Zaragoza de la Federación Aragonesa de Pesca y Cásting (Fapyc). De hecho, actualmente hay unos 3.500 federados por provincia y el Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (Inaga) reconoce un aumento sostenido de las solicitudes de licencias para practicar la pesca, que se renuevan anualmente. Si en 2007 este organismo expidió 65.440, solo dos años después, en 2009, fueron 71.888. Es decir, 6.448 más. En 2008 habían sido 68.230.

Además, el empuje de las nuevas generaciones es tal que a partir del 1 de enero de este año los pescadores consiguieron que los menores de 14 años no pagaran la tasa de licencias, algo que también sucede con los mayores de 65.

No obstante, hay que seguir trabajando. "Hay muchos pescadores mayores y otros con movilidad reducida que tienen problemas de acceso", explica José María Álvarez, de la Federación. "Habilitaron alguna zona a lo largo del Ebro, pero es claramente insuficiente y falta mantenimiento", apunta.

Unas grandes piedras cerca del embarcadero sirven para este fin. En esta zona, la profundidad es de unos tres metros. La Federación hizo un estudio el año pasado, y los buceadores vieron que efectivamente había un nutrido número de especies, entre las que también encontraron luciopercas. Además, han constatado que la naturaleza se autorregula. "Hay más siluros, pero las carpas han hecho este año cuatro desoves, con lo que están procreando más", añade.

Asignaturas pendientes

Pascual Marco, otro veterano, explica que en la zona de Helios es ya imposible pescar. Hay demasiadas gravas desprendidas por las obras de la Expo, que se amontonan sobre todo en la orilla y obligarían a un pescador a meterse mucho en el río para poder pescar.

"Faltan riberas accesibles, dragar más el río y de forma continua y más control", apuntan. La idea es que haya zonas de guardería de crías en las que el fondo esté libre de fangos y tengan una superficie suave que facilite el desove. También deben cuidarse y protegerse las áreas de juncos y hierbas, necesarias para que las especies coman y crezcan, máxime con tantos depredadores cerca. En otros casos, hay medidas que se han puesto, pero no han funcionado. Por ejemplo, se colocó una rampa en el azud para que los barbos la remontaran y desovaran arriba, pero les resulta complicado, y no lo hacen.

Además, Jesús Abadía recuerda que es necesario habilitar parajes para que se puedan hacer competiciones de diferentes sociedades de pescadores. "Tenemos muchos kilómetros de riberas pero pocos escenarios para competiciones", aclara Jesús.

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