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TESTIMONIOS

"Para una pareja joven que quiere formar una familia, María es ideal"

Treintañeras y con niños pequeños. María Eugenia Flores, Sofía Sánchez y Sheila Comín son un ejemplo de perfil de mujer del área metropolitana de Zaragoza.

Unos pequeños trotan y corretean en uno de los parques de María de Huerva bajo la atenta mirada de sus madres. María Eugenia Flores, Sofía Sánchez y Sheila Comín, de 34, 35 y 29 años, se conocieron mientras paseaban con sus retoños y, como estos, se han hecho amigas. Las tres son un reflejo de las treintañeras que se han instalado con sus parejas en el municipio para formar una familia.

Aseguran estar encantadas. "Esto es una maravilla", resalta María Eugenia. A los 'urbanitas' les puede extrañar que no se marcharan a vivir a Zaragoza, pero ellas no se lo plantearon. Uno de los aspectos que pesó en su decisión fue la diferencia en el precio de la vivienda. "Allí tienes un piso y aquí, por lo mismo, una casita, calidad de vida y la capital a un paso", apunta María. Sí echan en falta algún supermercado o tienda más, si bien el ambiente lo compensa todo.

"Disfrutas de la tranquilidad y no te agobias", comenta Sheila. En este sentido, Sofía apunta que "para una pareja joven que quiere formar una familia, es un lugar ideal". "Otra cosa es que te vaya la marcha", añade.

Uno de los aspectos que las jóvenes madres más valoran, además de los servicios de que disponen en María de Huerva, es que hay muchos niños "de la misma quinta" y se crían jugando entre ellos. Mientras hablan, un chavalín cede amistosamente un trozo de pan a otro compañero de aventuras. Por las mañanas acuden a ese parque porque es uno de los pocos que tienen sombra en verano.

En esta época del año, al igual que los zaragozanos, en María de Huerva salen a tomar algo en las terracitas con los amigos... y los carritos. Hay una diferencia, el calor. "En el pueblo se está más fresco, lo que es otra razón para vivir aquí", bromean.

En la plaza de España, junto al Ayuntamiento, Miguel Ángel López, de 34 años, sale de su bar. Su hijo le está disparando con una pistola de agua. Lleva dos décadas en el municipio y no se arrepiente. "Los niños pueden jugar por la calle sin peligro alguno y los padres nos conocemos", lo que para él supone una garantía.

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