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Los cuellos de botella complican la circulación en el entorno de Goya

Varias calles han visto reducidos sus carriles y, a pesar de ser agosto, el tráfico es denso.

Varias señales superpuestas confunden a los conductores en el tramo en obras de Goya.
Los cuellos de botella complican la circulación en el entorno de Goya
ESTHER CASAS

Incluso en el mes de agosto, tradicionalmente el más plácido para conducir por la ciudad, se están registrando este año pequeños atascos y embotellamientos que no por ser puntuales -a las horas de más tráfico- son carentes de nervios, algún que otro improperio entre los conductores y los siempre molestos bocinazos.

Las obras del tranvía, combinadas con las de la estación de cercanías de Goya, han hecho que algunas de las vías del centro de la ciudad se hayan cortado o, en el mejor de los casos, hayan restringido sus carriles de circulación.

“La incorporación a Baltasar Gracián desde Goya es un lío porque hay que ir por Alférez Provisional, que ahora se llama Martín Ruizanglada, y a la entrada de Goya hay una señal muy críptica y llena de flechas que no se entiende nada”, comenta Álvaro Galán, al volante de su Renault Clio. Galán, que todos los días cruza esta “zona minada” para ir a trabajar a su oficina en Gómez Laguna, también estima que “este año se ha quedado más gente en la ciudad, así que también hay más coches”. En cualquier caso, aunque el entorno de Goya registre tráfico denso a primera hora de la mañana y última de la tarde, las molestias parecen ‘asumibles’. Los atascos, cuando llega a detenerse la circulación, rara vez se prolongan más de dos o tres minutos, que viene a ser el tiempo preciso en esperar a los semáforos, decidir un nuevo itinerario y maniobrar. Es lo que les sucede a muchos conductores que desconocen que anteayer se cortó el tramo final de Corona de Aragón, una de las vías que más tráfico ha asumido en los últimos meses. Su calzada ahora está plagada de balizas, señales y barreras rojas y blancas llamadas ‘new jersey’. En este punto, uno de los cuellos de botella que se han formado al reducirse los tres carriles hábiles a uno solo, más de un coche ha de echar marcha atrás -con la consecuente bronca de los operarios- porque el acceso a fincas sí está permitido. También desde el lunes, y con la previsión de estar cortada al menos un mes, Mariano Barbasán dejó de conectar con Tomás Bretón.

A pocos metros de allí, la calle de Pedro Cerbuna ha asumido gran cantidad no solo del tráfico de la zona, sino también de las patrullas de la Policía Local pendientes de que nadie aparque en doble fila y que no se bloquee el paso de los autobuses. Ayer por la mañana regulaban el tráfico en la intersección de Corona con Cortes de Aragón, donde muchos buses -sobre todos los articulados- las pasan ‘canutas’ para hacer el zigzag sin comprometer al resto de usuarios de la calzada.

Desde el comienzo de las obras del tranvía, hace ahora casi un año, el Ayuntamiento instó a los conductores a que se desplazaran por vías alternativas como Gómez Laguna o el Tercer Cinturón, pero la reciente reapertura de Gran Vía al tráfico parece haber animado, de nuevo, los desplazamientos por el centro. “Aunque eso es una trampa, porque Gran Vía se ha quedado con un solo carril y cuando llegas a Goya te das de bruces con todo el lío”, dice la motorista Gloria Manrique, que se queja de que hay “señales que se sobreponen y así es imposible enterarse”. Manrique enumera, además, tres carteles tapándose uno detrás de otro, que marcan el acceso cortado a un bingo cercano, a Doctor Cerrada y Ricla, y el croquis genérico de la zona de Goya.

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