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Zaragoza
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HERALDO ABIERTO

Un parque puede ser un vecino molesto

Los vecinos de la urbanización Puerta de Hierro, en el zaragozano barrio de Valdefierro, están hartos de los problemas que les supone el riego descontrolado de un parque adyacente.

Francisco (a la derecha) y Antonio, junto a la marca que señala el nivel al que estaba la acera.
Un parque puede ser un vecino molesto
ESTHER CASAS

En una ciudad como Zaragoza, en la que el asfalto es el rey, las zonas verdes se agradecen. Pero en ocasiones, la mala gestión hace que estas áreas se conviertan en una pesadilla para los vecinos. Es el caso del pequeño parque situado entre las calles Aldebarán y Lola Aguado (antes Radio Juventud), en el barrio de Valdefierro.

La tapia que delimita la urbanización Puerta de Hierro, situada en el número 21 de la calle Aldebarán, linda con esta zona verde en uno de sus lados. Los vecinos del conjunto residencial están hartos de los problemas que les causa el parque. Antonio Pérez, el administrador de la comunidad, y Francisco del Olmo, residente en la urbanización, aseguran que los operarios del Ayuntamiento acuden una vez a la semana a regar el parque. "Hay aspersores pero no están programados. Los jardineros vienen a ponerlos en marcha, y los dejan dos horas abiertos", explica Antonio.

Charcos y filtraciones

Estos largos periodos de riego provocan charcos de tamaño considerable, según denuncian estos vecinos. La consecuencia más inminente es la imposibilidad de acceder a la urbanización por dos de sus puertas, que quedan anegadas por el agua. Además, se producen filtraciones en el garaje, por lo que han tenido que colocar unas chapas que intentan contener el agua, evitando así inundaciones. Otro de los problemas derivados del mal riego es el hundimiento de la acera situada entre el parque y la tapia de la zona residencial. "Ahí siempre se forma un charco, y el peso del agua ha hecho que el pavimento vaya hundiéndose poco a poco", explica Francisco, mientras señala la marca que indica el nivel al que estaba la acera antes de hundirse.

Los vecinos creen que la solución sería que se controlaran los tiempos de riego, y así lo hicieron saber al Ayuntamiento de Zaragoza. Fuentes municipales aseguran que se mantuvo una reunión con los afectados, en la que se acordó reducir el tiempo de funcionamiento de los aspersores. Sin embargo, los vecinos aseguran que esa reunión se limitó a una conversación telefónica, y que 15 días después el problema persistía.

"Creemos que también es necesario que el Ayuntamiento arregle la acera y la vuelva a poner en el nivel en el que estaba", dice Antonio, el administrador. La comunidad de vecinos está incluso dispuesta a poner una tela asfáltica bajo la acera, para impermeabilizar la zona y evitar las filtraciones. "Estamos dispuestos a correr con los gastos de la impermeabilización de la acera", asegura Francisco, "con tal de que este problema se solucione".

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