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Zaragoza
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TRIBUNALES

Con el mocho en el despacho del juez

El departamento de Justicia cambió el horario de las limpiadoras de los Juzgados de Zaragoza para evitar encender el aire acondicionado por la tarde y ahorrar.

Que las directrices para ahorrar iban a llegar a todas las administraciones, de eso no tenía duda nadie. Pero lo que no se esperaba es que se crearan situaciones propias de una viñeta de Forges, dejando al margen lo que puede suponer de atentado contra la intimidad que te barran los pies cuando estás declarando ante un magistrado.

Esto ha ocurrido en los Juzgados de Zaragoza. Desde el pasado 1 de julio, el departamento de Justicia, siguiendo las directrices del Gobierno de Aragón para ahorrar en tiempos de crisis, decidió cambiar el horario a las trabajadoras de la limpieza. Hasta esa fecha, las empleadas hacían su jornada laboral por la tarde, cuando las dependencias judiciales están vacías y solo hay actividad en el Juzgado de Guardia, así como en algunas oficinas en las que los funcionarios van por la tarde para sacar trabajo adelante.

El objetivo al hacerles trabajar por la mañana es ahorrar en luz y sobre todo en el gasto del aire acondicionado, puesto que las trabajadoras lo ponían en marcha para hacer más llevadera su labor ya que durante el día se acumula mucho calor en el edificio de la plaza del Pilar.

Las empleadas, desde entonces, empiezan su jornada a las seis de la mañana. En principio, no debía suponer nada más que un cambio de horario. Pero con lo que no contaban los jueces es que irrumpieran en los despachos en horas de audiencia. "Esto es, cuando se están tomando declaraciones, notificando sentencias, ofreciendo derechos, imputando delitos...", explica un juez.

El magistrado recuerda que a principio de mes, en un juzgado, la limpiadora le pidió -eso sí, respetuosamente- a un testigo que moviera su silla para poder coger la papelera que estaba debajo de la mesa. "Todo ello delante de abogados, clientes, funcionarios...", cuenta. Algo similar se vivió en algunas salas de vistas cuando se celebraba un juicio.

En su opinión, aparte de lo gracioso o chocante de la situación, atenta contra la intimidad y la dignidad de la persona y de la función. "Y todo por ahorrar en aire acondicionado", puntualiza.

Hay que decir que, tras comunicar las quejas al Departamento de Justicia de la DGA, este modificó los hábitos laborales de las trabajadoras y les pidió que, de 6.00 a 9.00 se dediquen exclusivamente a despachos y salas de vistas y que el resto del tiempo lo empleen en limpiar las zonas comunes.

"Este asunto está solucionado hace días ya que se dio instrucciones precisas de cómo debían trabajar", señalaron fuentes de Justicia.

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