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INFRAESTRUCTURAS

"¿Es necesario que me intoxiquen para pintar el puente de Hierro?"

Los vecinos denuncian que la técnica para raspar el óxido es agresiva y contamina el aire y el río. El Ayuntamiento lo desmiente.

Los trabajos en los arcos que aún quedan por pintar y el pasadizo habilitado en el puente.
"¿Es necesario que me intoxiquen para pintar el puente de Hierro?"
CARLOS MONCíN

Ya queda poco para que el puente de Hierro luzca completamente blaquiazul y, también, para que los vecinos de su entorno puedan descansar como es debido. Desde que comenzó la intervención, no pocos ciudadanos de Echegaray y Caballero, Tenerías o el Arrabal se han quejado por el ruido del 'despintado' y, sobre todo, por la manta de polvo que se levanta al raspar el óxido y la antigua pintura de los arcos.

"Cruzo el puente en bicicleta todos los días seis o siete veces y, cuando lo hago, no puedo parar de toser. Ahora me he puesto un pañuelo en la boca para no respirar todo el polvo que se levanta de la obra porque hasta me duele la garganta", se queja Armando Laborda, vecino del Arrabal, que ha sido restaurador y sabe distinguir barnices, pinturas y otros productos tóxicos. Laborda explica que la antigua era una pintura con plomo (no precisamente inocua para patos y peces) y que las técnicas que utilizan para arrancarla hace que caigan residuos al río.

Los restos de óxido y pintura verde se extraen con pistolas de arena de sílice a presión. Esta hace que la superficie se lije y saca a la luz el hierro original. En las últimas semanas también se ha utilizado escoria de horno, que vienen a ser las piezas minúsculas granuladas que sobran en las fundiciones. "Aún hay arena del anterior chorreado y si sopla el cierzo llega a los pulmones de la gente", se queja, al tiempo que cuenta que tiene dos nietos pequeños y que no consiente que pasen estos días por el puente. Pero Laborda no está solo en su denuncia: otros vecinos también solicitan que "pasen con un notario de Sanidad y haga mediciones, o que tomen y analicen muestras para comprobar la contaminación".

Precaución y condiciones

Fuentes del Área de Infraestructuras del Ayuntamiento de Zaragoza indicaron ayer que "al río no está cayendo nada porque se han tomado las precaucaciones que exigían las condiciones de la contratación". Así, dicen, los desperdicios se recoge después en sacos y, si aún así saltara alguna partícula, "existe una plataforma móvil por debajo del puente que está ideada para que se desplacen los trabajadores pero que también puede recoger los materiales de deshecho". Además, explican en el Consistorio que se podría quitar la pintura antigua con agua a presión -un método que resultaría mucho más económico-, pero que se descartó porque estaba desaconsejado a la hora de controlar los residuos. Por este mismo motivo, "el pintado se realiza con brocha y no pistola", añaden.

Los vecinos, sin embargo, siguen sin tenerlas todas consigo y, aunque para finales de agosto habrá concluido su pesadilla, se quejan del "ruido ensordecedor cuando las máquinas se ponen en marcha, que ni siquiera permiten echarse la siesta", dice Alberto Samitier. También hay críticas al pequeño túnel de plástico que se ha habilitado para que pasen los peatones: "Cuando cae el sol a plomo, es como un invernadero", dicen, desde una zona a la que antes se acercaban a ver si 'actuaba' algún siluro y donde ahora apenas se acierta a ver una nube de polvo y arena.

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