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CONTAMINACIÓN ACÚSTICA

El ruido de las obras nocturnas de la estación de Goya casi duplica el nivel permitido por ley

A los trabajos de construcción del apeadero se unieron ayer de madrugada los de asfaltado de las obras del tranvía.

El ruido de las obras nocturnas de la estación  de Goya casi duplica el nivel permitido por ley
El ruido de las obras nocturnas de la estación de Goya casi duplica el nivel permitido por ley

La Policía Local tuvo que acudir ayer de nuevo a los domicilios del entorno de la estación de cercanías de Goya para hacer mediciones por el ruido que causan las obras. Sobre las 2.00, los vecinos alertaron a los agentes porque consideraban excesivo el estruendo causado no solo por los trabajos de cimentación de Zaragoza Alta Velocidad en el apeadero, sino también por otros de asfaltado de la zona pertenecientes a los trabajos de construcción del tranvía. En algunos domicilios, muy alejados de las plantas bajas, se registraron hasta 47 decibelios, 20 más del límite permitido por la noche, que es de 27.

El problema es una constante desde hace dos semanas en el caso del apeadero, pero hasta ayer no se había trabajado en el tranvía por la noche. Fuentes de la sociedad Tranvías de Zaragoza explicaron que se trató de una actuación "excepcional" y "necesaria para asfaltar una zona sin causar afecciones al tráfico". Garantizaron que estas obras no se desarrollarán más por la noche.

La situación se complicó, además, cuando hubo problemas para que pasara una ambulancia y otros vehículos de limpieza. "Fue horroroso. Teníamos debajo de casa dos excavadoras, dos máquinas asfaltando, una ambulancia del Servet y maquinaria varia. Llevamos dos semanas sin dormir y ya no sabemos qué hacer", aseguró Carmen Castán, una de las afectadas. Hace solo unos días, la Policía registró una medición de 51,4 decibelios en su domicilio. Eran las 3 de la mañana. Además, en su bloque hay una residencia de ancianos desde donde la Policía también ha tomado mediciones. A todo esto se suman las vibraciones que afectan a toda la zona, causadas por la maquinaria de grandes dimensiones.

Son ya varias las denuncias que acumula la obra del apeadero de Goya. Los contratistas de este proyecto solo pueden trabajar de noche, y lo hacen entre las 23.00 y las 5.00. Cuando pasa el último AVE, cortan el fluido eléctrico de la catenaria y así se garantiza que no hay afecciones al tráfico ferroviario.

El problema es que el ruido que causa el equipo de pilotaje es muy difícil de aminorar: hay que perforar más de metro y medio de hormigón para dejar sitio a los pilotes de cimentación, que tienen 20 centímetros de diámetro. La empresa concesionaria ha instalado mantas acústicas y ha reducido un poco el nivel de ruido, pero la medida aún es insuficiente.

El barrio no tiene un momento de alivio. Cuando amanece y los trabajos del apeadero cesan, comienzan de nuevo los del tranvía. Ayer por la mañana, en el interior de las viviendas del entorno de Goya, y con las ventanas cerradas, se superaban los 50 decibelios, según pudo comprobar HERALDO. La normativa establece que, en el interior de los domicilios, de 8.00 a 22.00, no se deben soportar más de 40 decibelios en dormitorios (la media es de 45 en pasillos, aseos y cocinas).

"Y hoy no hay mucho ruido", aseguraba Ángeles Agorreta, vecina de un séptimo piso. Si la medición se hacía en el exterior de la casa, en la ventana, se superaban los 80 decibelios, cuando deberían ser entre 55 y 65.

Más de 80 decibelios. Ayer por la mañana, en un séptimo piso, se registraban 80 decibelios, cuando el máximo legal en la calle es de 65. En los primeros pisos, lógicamente, el ruido es aún mayor.

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