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Zaragoza

POLÍTICA MUNICIPAL

Belloch sale derrotado en tres votaciones del pleno al día siguiente de cambiar su gobierno

Hasta el PAR se desmarcó del PSOE en una moción y apoyó a la oposición para reprobar al ministro de Fomento. El PP naufragó en su intento de que prosperaran sus propuestas en materia económica.

Francisco Catalá (izda.) se saluda afectuosamente con el concejal de IU, José Manuel Alonso, momentos antes del pleno.
Belloch sale derrotado en tres votaciones del pleno al día siguiente de cambiar su gobierno
TONI GALÁN/A PHOTO AGENCY

El cambio en la estructura del gobierno de Zaragoza tras la salida del ya ex consejero de Economía Francisco Catalá no aproximó a los partidos y, en un ambiente de tensión política creciente, el PSOE, que está en minoría con el PAR, perdió tres votaciones en el pleno municipal de ayer. Hasta los aragonesistas abandonaron a su socio en una de ellas para alinearse con la oposición y reprobar al ministro de Fomento, José Blanco, por la parálisis del Canfranc y los desdoblamientos en la N-232 y N-II.

En definitiva no fue un buen pleno para el PSOE, ni por los resultados ni por el tono de su discurso. Pero tampoco lo fue para el principal partido de la oposición, el PP, que naufragó en su intento de impulsar cuatro de las diez medidas económicas que planteó a principios de mes al alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, como condición a su participación en un grupo de trabajo que debe pactar un plan de ajuste.

El pleno estuvo marcado por las mociones (solo hubo 17 puntos dictaminados en comisión). Al principio, el PSOE se zafó de las primeras acometidas de la oposición. CHA e IU arrancaron con sendas propuestas para rechazar la reforma laboral y apoyar la huelga general, pero la abstención del PP permitió a Belloch superar el trance. Aún así, los socialistas se escucharon de todo. Mientras Juan Martín, de CHA, acusaba al PSOE "de traicionar los principios de la izquierda", José Manuel Alonso (IU) culpaba a los socialistas "de terminar con los derechos de los trabajadores".

Pero con la propuesta de CHA de impulsar una reorganización administrativa en el ayuntamiento para disminuir el número de patronatos y sociedades, el PSOE lo pasó mal. Ya había pedido que se retirara la moción, dado que este asunto se está abordando en el grupo de trabajo económico, pero no lo consiguió. CHA aceptó dos transaccionales del PP y de IU y los socialistas no tuvieron más remedio que apoyarla ante la tesitura de verse derrotados.

Después, con la mala situación económica de trasfondo, el PSOE encadenó tres derrotas consecutivas. La primera tenía un carácter fundamentalmente político: la presentó CHA para reprobar a Blanco por la parálisis de las obras de recuperación del Canfranc, así como de carreteras N-232 y N-II. "Lo que tenemos alrededor es impresentable. Y no voy a hablar de los muertos o de los descarrilamientos del Canfranc", atacó Martín. El socialista Jerónimo Blasco defendió como pudo la posición del PSOE antes de caer doblegado. PP, IU y PAR votaron a favor de la moción de CHA.

Al final, el gobierno evidenció su minoría con otras dos mociones del PP: una en la que se pedía que el edificio de la unidad de Montes se destine a ese fin y no para las oficinas de la candidatura olímpica de Zaragoza y otra en la que se exigía el uso de agua reciclada para la limpieza de las calles, tal y como figura en las condiciones de la citada contrata municipal. Las dos prosperaron.

Pero mientras el PSOE encajaba los golpes, el PP tampoco salía bien librado. Después haberse levantado de la mesa de negociación económica por la negativa del resto de los grupos a admitir sus posiciones antes de negociar, la base de su estrategia fue llevar al debate algunas de sus propuestas. Fueron cuatro y el rechazo de PSOE, PAR e IU, así como la abstención de CHA, hizo que naufragaran una detrás de otra.

La primera fue una iniciativa para que desapareciera el Área de Grandes Proyectos y una segunda exigía no subir los impuestos. Después, plantearon otra para que el ahorro por los recortes salariales se destine a amortizar deuda (algo ya previsto en el decreto antidéficit de Zapatero) y una última para rescindir el contrato del Centro de Arte y Tecnología. Sorprendentemente ninguna de ellas fue defendida por la portavoz, Dolores Serrat (muy cuestionada internamente en el PP), que cedió el testigo a los ediles Sebastián Contín y José Manuel Cruz. Fueron correosos en lo verbal, pero sin hilvanar un discurso sólido.

Tras la derrota, el alcalde se revolvió y, aprovechando su potestad a la hora de intervenir, cerró la sesión cargando contra la oposición. Acusó a los grupos, sobre todo al PP, de que las medidas de ajuste propuestas a lo largo del pleno hubieran supuesto un coste de 60 millones de euros. "¿Ese es su plan de ahorro?", inquirió.

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