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Zaragoza

FIESTAS

Música y tradición en el casco viejo para homenajear al patrón de Utebo

Decenas de vecinos participaron en la procesión en honor de San Lamberto.

Vista de la salida de la procesión en Utebo.
Música y tradición en el casco viejo para homenajear al patrón de Utebo
AYUNTAMIENTO DE UTEBO

El municipio de Utebo amaneció tranquilo, como en cualquier fin de semana. Con la particularidad de que ayer era el día del patrón. Poco antes del mediodía, las proximidades de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción empezaron a poblarse de gente y muchos aguardaban en los bancos del templo. Esperaban la salida de San Lamberto para la tradicional procesión por las calles del casco viejo. El acto más representativo de la jornada grande de unas fiestas que concluyen hoy con los ciudadanos pensando ya en Santa Ana, la próxima parada.

En la puerta de la iglesia charlaban animadamente los vecinos. Algunos iban con ropa informal, y otros, la mayoría mujeres, de punta en blanco, con el vestido de gala. "La procesión es algo entrañable para los que somos de Utebo, es el día del patrón", dijeron Emilia Murillo y Clarisa Benítez para justificar su atuendo. Algunos niños parecían que acudían para su primera comunión.

"Qué día más malo hace otra vez", se lamentaba un hombre entre el gentío debido al viento. A escasos metros, los miembros de la agrupación musical Santa Ana daban un último repaso a sus partituras.

Con unos minutos de retraso, la imagen de San Lamberto, portada en una peana, hizo acto de presencia. No con muy buen pie, ya que el santo perdió literalmente la cabeza, o esta más bien rodó por el suelo. San Lamberto fue decapitado en el siglo IV por no renunciar a su fe, y la figura le representa con el cráneo reposando en sus brazos. Solventado el anecdótico contratiempo, comenzó el acto.

La banda de música interpretó unas notas del himno de España y después las decenas de asistentes emprendieron la marcha. Una cruz encabezaba la procesión, seguida de la peana, el clero y la corporación municipal, cuyos ediles llevaban la banda del Ayuntamiento. Detrás caminaban los ciudadanos y, entre ellos, la banda de música.

No había demasiada gente joven. La noche del viernes fue intensa y era necesario recuperarse de los excesos de unas fechas en las que, como en toda localidad aragonesa, se mezclan ocio y tradición. El significado religioso de los actos depende de cada uno.

Durante el recorrido, los ciudadanos hablaban de lo que iban a hacer después o paseaban en silencio por unas calles sobre las que colgaban banderitas, que coincidían con varios de los países participantes en el Mundial. Y es que el fútbol es omnipresente.

La procesión emprendía el trayecto de regreso a la iglesia, y más de uno acortó distancias por otras calles. Como Esther Cantín, en compañía de sus dos hijas y una sobrina. La mujer estaba contenta. "Es uno de los días más importantes", enfatizó. No le faltaban motivos de alegría: San Lamberto es el patrón de los agricultores, ocupación de su marido, padres y suegros.

Para el párroco de Nuestra Señora de la Asunción, David Ceamanos, San Lamberto "invita a labrar el nuevo Utebo sobre las bases de la fraternidad en una sociedad multicultural". Concluida la procesión, hubo una misa baturra, en la que se realizó una ofrenda con frutos de la huerta (no faltaron los tomates).

Al margen de dos eucaristías más, el programa festivo continuó con festejos taurinos, juegos de cartas, verbena, discomóvil y un bingo popular.

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