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Zaragoza

LA ALMOZARA

"Tras muchos años de lucha, el parque ganó a las fábricas en La Almozara"

Cuatro vecinos de La Almozara recuerdan la historia del parque de la Aljafería, que se construyó sobre los terrenos de la antigua Industrial Química. Valoran su parque, pero piden que se limite el acceso de los coches en el entorno.

De izquierda a derecha, José Martínez, Daniel García, Encarna Mihi y Ángeles Cuartero, en el parque de la Aljafería
¿Tras muchos años de lucha, el parque ganó a las fábricas en La Almozara¿
LAURA URANGA

Cuando la Industrial Química se trasladó fuera del barrio de La Almozara, a mediados de los años ochenta, quedó un enorme solar lleno de escombros y basuras, entre la plaza de Europa y el palacio de la Aljafería. “Luchamos mucho para que las industrias se fueran del barrio y seguimos peleando después para que hicieran una zona verde. Finalmente, el parque ganó a las fábricas”, recuerda José Martínez, de 63 años, vecino de La Almozara desde hace más de 40 años.

Encarna Mihi, presidenta de la asociación de vecinos Ebro de la Almozara; Daniel García, vecino veterano del barrio; Ángeles Cuartero, presidenta de la asociación de jubilados, y José vivieron la época industrial de La Almozara, cuando al barrio se le llamaba ‘La Química’. Vieron como en 1983 la Industrial Química cerraba y se trasladaba. En 1990 cayó otro de los símbolos: se derribó el ‘rascacielos’ de la CIA (una fábrica de elaboración de piensos), a la entrada del barrio. Y en 1995, sobre las tierras (contaminadas) de la antigua Química, se inauguró el Parque de la Aljafería.

Es un parque de 5 hectáreas, a la entrada del barrio, que une la Aljafería, la plaza de Europa y la avenida de Pablo Gargallo. Allí antes no había ni un árbol; es un parque ganado al asfalto. Al principio, incluso había dudas sobre si los árboles crecerían bien sobre las tierras de la Química. “Los terrenos nunca se descontaminaron y todavía, cuando excavan, aparecen residuos tóxicos”, recuerdan. En 2002, con las obras del AVE, aparecieron tierras contaminadas con metales pesados en la calle de Braulio Foz, junto al parque. Y en 2005, se paralizaron las obras de la nueva guardería municipal en la calle Reino por el mismo motivo. Pese a las dudas iniciales, hoy lucen frondosos y robustos pinos, plátanos, sauces y cipreses en el parque.

“Es un buen parque, en general está limpio y bien cuidado. Pero también hay algunos árboles secos por falta de riego. Hay caminos con muchas piedras que necesitan una remodelación. Está bien que hagan parques nuevos, pero que no se olviden de mantener los que ya tenemos”, advierte Daniel García, de 79 años.

“Tenemos un parque bonito y muy utilizado. Vienen mayores, jóvenes y familias con niños. En verano, además, animan mucho las terrazas para tomar algo”, afirma Encarna Mihi, de 57 años. Pero señala una de las principales quejas vecinales: hay demasiados coches en el entorno del parque. Numerosos vehículos aparcan a diario en un solar junto a la nueva guardería de la calle Reino y en otro descampado junto al quiosco de música, a pocos metros de la zona verde. “Parece un desguace en vez de un parque. Deberían limitar el acceso de los coches”, añade.

Los mayores del centro de jubilados de la calle de Braulio Foz, a pocos metros del parque, son paseantes y usuarios habituales de esta zona verde. “El parque está bien dotado, tanto de juegos para mayores como para niños. Muchos mayores salen del centro por la tarde, después de echar la partida o tomar un café, y vienen aquí a hacer ejercicio”, afirma Ángeles Cuartero, de 73 años. “Pero es una pena que esté lleno de pintadas. Hay mucho gamberrismo”, comenta.

Y los cuatro vecinos se marchan caminando junto a la nueva escuela infantil municipal, construida en un lateral del parque. “Parece mentira que sea una guardería, tan oscura, sin nada de verde salvo el color de la moqueta del patio”, afirman.

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