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Zaragoza

PARQUE GRANDE

Más vigilancia y mejores accesos

Los usuarios del popular espacio creen que es necesario dinamizarlo para un mayor disfrute de los ciudadanos.

De izquierda a derecha, Pablo Sánchez, Manolo Ortiz y Javier Grasa.
Más vigilancia y mejores accesos
LAURA URANGA

Es el parque por antonomasia de Zaragoza. Inaugurado en 1929 por Miguel Primo de Rivera, de quien recibe su nombre, es conocido popularmente como Parque Grande y ha sido hasta la creación del Parque del Agua, el espacio verde más extenso de la ciudad.

La variedad de actividades lúdicas que se pueden realizar en sus más de cuarenta hectáreas de arbolado, paseos y fuentes lo convierte no solo en un lugar frecuentado por los vecinos de los barrios aledaños, sino también en el parque de todos los zaragozanos.

"Aquí hemos aprendido a montar en bicicleta y hemos pasado muchas tardes de nuestra infancia", explica Pablo Sánchez, de la asociación vecinal Agustina de Aragón. Al igual que él, Manolo Ortiz, presidente de la Asociación Vecinal Caesaraugusta o Javier Grasa, de la Asociación de Vecinos Venecia-Montes de Torrero, sienten que el parque es un poco de todos. "Es un espacio social del que nos beneficiamos los zaragozanos sin excepción, explica Javier. También Toño Marco, vecino de Torrero y asiduo visitante, está convencido de que cada ciudadano tiene un rincón preferido. "Hay tanta variedad de espacios que se pueden realizar muchas actividades, y muy diferentes", asegura.

Deportistas, paseantes, familias completas... Una gran variedad de público visita este lugar que, para Manolo Ortiz, es necesario dinamizar: faltan actividades que aprovechen las instalaciones. Conciertos o representaciones teatrales los fines de semana animarían a la gente a venir más". Y deja una pregunta en el aire: "¿Qué pasó con el reloj de agua del Jardín Botánico? Está parado desde hace años.

Pablo Sánchez explica que mejorar los accesos es una reivindicación necesaria: "Es muy fácil caerse al atravesar cualquiera de los puntos de entrada al parque y ninguno de ellos está adaptado para personas con escasa movilidad". Javier Grasa añade que estaría muy bien que los lugares de estacionamiento de vehículos dentro del parque se utilizaran de forma exclusiva por autobuses y gente con problemas de movilidad ya que "los demás podemos llegar al parque en bicicleta, caminando o en autobús", asegura.

Más vigilancia

José lleva 37 años trabajando en uno de los dos puestos de alquiler de bicicletas que resisten al auge del Bizi. "Haría falta más vigilancia porque los fines de semana cientos de personas quedan aquí para hacer botellón y acaban con el mobiliario del parque, orinan en las esquinas...", asegura. Varias farolas rotas y numerosas pintadas en algunas construcciones muestran las consecuencias del alcohol de fin de semana.

Manolo, Pablo y Toño coinciden en que aumentar la vigilancia haría que el lugar fuese más seguro y no se deteriorase tanto. "Aunque eso no implica tener que cerrar el parque por las noches como en otras ciudades- asegura Toño-. Porque mucha gente lo atraviesa todos los días y de otra forma tendría que dar un gran rodeo", dice.

Antonia y su marido pasean por el parque diariamente y están encantados con el lugar. También Antonio, un joven deportista que recorre el circuito de atletismo, está contento aunque cree que se debería señalizar mejor el recorrido por el interior del parque para evitar accidentes con las bicis.

Además, Javier Grasa afirma que una gran idea es unir el parque con el canal, el Pinar de Venecia y los Montes de Torrero, creando un gran espacio verde para uso y disfrute de todos.

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