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INICIATIVA

Mentes jóvenes (y no tanto) que asumen riesgos

Plantan cara a la recesión abriendo su _propia empresa. Son 4 de los 26 aragoneses que han dado forma a su proyecto en un curso de Juventud y Fomento.

De izda. a dcha. y de arriba a abajo: José Luis Corral, Julio Prieto, Wendy J. Vidal y Fernando Mir.
Mentes jóvenes (y no tanto) que asumen riesgos
JOSé MIGUEL MARCO

Se imagina brindar en su boda con un selecto caldo de Los Monegros elaborado con los máximos criterios de eficiencia? En la mesa, bajo el brindis, unas servilletas con su nombre y el de su pareja, además de la fecha del enlace. En breve, esto podría ser realidad gracias a los proyectos de varios aragoneses que desafían a la crisis con altas dosis de creatividad.

Son jóvenes y no tan jóvenes. Muchos de ellos llevaban años dándole vueltas a la idea de montar su propio negocio y trabajar para sí mismos. Ahora, ha llegado su momento. Forman parte de un grupo de 26 alumnos que ha hecho posible la XII edición del curso de elaboración de proyectos emprendedores, organizado por el Instituto Aragonés de Fomento (IAF) y el Instituto Aragonés de la Juventud (IAJ).

Fernando Mir lo vio claro: Los Monegros pueden dar al mundo caldos selectos. "Llevaba varios años en el sector, pero como 'hobby'. Planté una viña en Lanaja y, el año pasado, mi socio y yo decidimos emprender nuestro propio proyecto", explica Fernando, de 29 años. Se va a llamar 'dCUEVA', porque la bodega original está ubicada en una pequeña cueva que su propio bisabuelo excavó para protegerse en la Guerra Civil. Cuenta con apoyo económico e institucional y, según él, lo mejor: un producto distinguido y de calidad. "El clima de Los Monegros, con inviernos muy fríos y veranos muy calurosos, consigue una maduración progresiva y uniforme. Además, se trata de zona de cascajo, con suelos pobres que aportan poco vigor", explica. Las variedades que van a utilizar son garnacha y cariñena, y la idea es terminar sacando al mercado entre 10.000 y 15.000 botellas al año, ofreciendo "un caldo diferente que representa a toda una filosofía de trabajo".

Fernando tal vez necesite alguna vez los servicios de otro de sus compañeros. Julio Prieto, de 31 años, es ingeniero agrónomo y ha trabajado en grandes grupos nacionales dedicados al sector vitivinícola. Pero un día, junto a otros socios, se atrevió a enfocar sus conocimientos en otra dirección.

"Decidimos emprender un negocio para ser los ojos y la información de estas empresas. Podemos ayudarles a obtener la máxima eficiencia productiva y, además, a conseguir el producto que ellos quieren y que sea demandado por el mercado. Lo controlamos todo, desde la cepa, hasta la vendimia o cómo usan su energía. Con nuestra información pueden lograr realmente el producto que buscan", concreta Julio.

En dos años, esperan trabajar no solo dentro de España sino atendiendo a las bodegas europeas que soliciten sus servicios.

La clave: personalizar

El caso de José Luis Corral es un poco diferente. Ebanista de profesión, se ha visto en el paro a sus 50 años. "Joven ya no soy, pero de mente sí", asegura. Su idea 'made in Aragón' está ya triunfando en otras comunidades e, incluso, ha llegado a Marsella. Además, el lunes podrá verse en el decorado de una nueva serie de televisión.

"Empezó como una afición y ahora espero que sea mi empresa", explica José Luis. Él fabrica servilleteros personalizados a base de ceras ecológicas y en chapa de madera. Coloca la publicidad que sea necesaria en ellos y ofrece una amplia gama de diseños y combinaciones. Ya ha vendido a algunas comunidades y es curioso cómo el club de fútbol Olympique de Marsella le hizo un pedido de 5.000 servilleteros que fueron distribuidos en los bares de la cadena de este club. En todos aparecía la lista de partidos y un motivo relacionado con el deporte.

Además, estuvieron a punto de solicitarle que grabara en las servilletas el nombre de los jugadores. "Eso lo vamos a ofrecer, de momento, para clientes de Zaragoza. Podemos personalizar las servilletas siempre que el pedido sea a partir de 250 unidades", explica. El volumen potencial de negocio no es ninguna tontería: en España hay 400.000 establecimientos de hostelería, y el 90% usan este tipo de servilleteros.

Exportar el modelo yanqui

La idea puede que también le sea de utilidad a Wendy J. Vidal que, junto a su marido, José Antonio de Domingo, ha creado la empresa Cuentos de Hadas Wedding Planners. "Cuando las parejas deciden preparar su boda hay mucha información y poca claridad. Nosotros somos la primera empresa de profesionales especializados en este campo", explica Wendy.

Su modelo está muy extendido en los países anglosajones y esta pareja, incluso, se ha formado en Estados Unidos. Ellos defienden la idea de que las bodas perfectas no se producen porque sí, sino que se crean. Por eso se encargan de todo lo que tiene que ver con la gestión del evento (hacen una criba de fincas o restaurantes, comparan precios, informan a los novios y buscan todo lo que ellos quieren ofrecer en su boda al precio más competitivo). También facilitan los medios para que el diseño y la ambientación del enlace sean exactamente como la pareja imaginaba.

Su filosofía es no tener compromisos con ningún proveedor. Rechazan las comisiones y piden a estas empresas que las conviertan en descuentos para la pareja. "Tener todo organizado al detalle supone, al final, un considerable ahorro de costes", asegura Wendy.

Además, coordinan el día de la boda paso a paso, solucionando posibles imprevistos y teniendo en la cabeza todo lo que puede sobrepasar a la pareja. Todo va encaminado a conseguir lo que en este mundillo conocen como el factor "¡Wow!" en la pareja y en los invitados. Que todo sea "perfecto" y sorprendente.

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