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san josé

Robar en una farmacia puede ser perjudicial para la salud

Dejó las muletas a la entrada, sacó un cuchillo y exigió que le dieran todo lo que había en la caja._Pero le_rociaron con un aerosol, se quedó ciego por unos instantes y se estampó contra una columna y la puerta de cristal.

Acudió a la farmacia sin receta y le despacharon la medicación equivocada. De hecho, andaba cojo y terminó ciego. Si no fuera porque en esta tragicómica historia medió un cuchillo de cocina -con los que no se bromea-, lo sucedido el pasado martes en una botica de San José sería digno de película de Berlanga. No en vano, el ladrón salió escaldado y solo le faltó perder la cartera.

Cansado de tirar de monedero, el pasado martes, un cliente habitual se presentó en el establecimiento y conminó a su responsable para que le entregase el contenido de la registradora. El farmacéutico abrió el cajón, pero, en lugar de los billetes, lo que sacó fue un aerosol de autodefensa con el que le roció varias veces la cara. El desgraciado atracador no tuvo más opción que la huida, y como pudo trató de encontrar la puerta. Sin embargo, la premura le hizo olvidar las características del local en el que había estado tantas veces, y en su desesperada fuga tropezó con una de las columnas.

Se repuso como pudo del fuerte golpe, pero le aguardaba otro auténtico 'muro'. Porque eso fue para él la puerta de cristal, contra la que impactó con tanta fuerza que fracturó la luna y la sacó de la guía corredera. Pese a todo, logró abandonar la farmacia. Una vez fuera, cogió las muletas que había dejado en el suelo e intentó salir corriendo. Pero, malherido, el cazador se convirtió en presa.

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