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SUCESOS

"¿Cómo se puede llamar segura a una atracción donde casi muere una persona?"

Los padres de la joven que salió despedida del Ovni Loco en la Feria de Andalucía van a exigir responsabilidades por la vía judicial.

"¿Cómo se puede llamar segura a una atracción donde casi muere una persona?"
"¿Cómo se puede llamar segura a una atracción donde casi muere una persona?"

Prefieren pensar en positivo, pero su dolor es indisimulable. Saben que han de sentirse afortunados porque Laura, su hija, sigue viva. Pero no se resignan a pensar que lo ocurrido el pasado sábado fue un simple accidente. "¿Cómo se puede llamar segura a una atracción donde casi muere una persona?", se preguntaba ayer Eduardo Rucandio, padre de la adolescente que salió despedida del Ovni Loco en la Feria de Andalucía de Zaragoza. Minutos antes, su esposa y él se acababan de enfrentar a un duro trago: decirle a la menor que había perdido un ojo.

El 8 de mayo era una fecha importante para Laura. Ella y sus amigos celebraban un cumpleaños en el Parque del Agua, habían comido en el recinto e incluso se habían subido a los patines con forma de cisne. Por la tarde, el grupo decidió pasarse por la Feria de Andalucia, ubicada junto a la Torre del Agua. Y fue allí donde se amargó la fiesta.

"A mí me llamó por teléfono una de las chicas. Como vivimos en el Actur, llegué en cinco minutos, antes de que la uvi móvil de Bomberos se llevara a Laura", recordaba en el hospital Eduardo. "Una vez en Urgencias, uno de los cirujanos nos habló con claridad. A nuestra hija se le había clavado un cristal en el ojo y le había llegado hasta el cerebro, provocándole un coágulo. Fue muy duro", explicaba. La operación se prolongó hasta casi las seis de la madrugada.

Durante estos primeros días, Margarita (la madre) y Eduardo se han entregado en cuerpo y alma al cuidado de su hija, que el martes salió de la UCI y, dentro de la gravedad, evoluciona de forma positiva. Todavía no han tenido tiempo de denunciar los hechos, pero tienen intención de hacerlo. "Ahora, lo primero es ella. Pero lucharé para que se depuren responsabilidades y para que atracciones de este tipo no puedan seguir funcionando. Por lo menos, en las condiciones que ahora lo hacen", aseguraba el padre de Laura.

Aunque la atracción tenía todas las licencias necesarias, lo cierto es que las medidas de seguridad eran prácticamente inexistentes. Los usuarios no tienen ningún sistema de anclaje a los asientos y solo pueden sujetarse al tubo metálico que rodea el platillo. "Está claro que, en el momento en que una persona ha salido volando, algo ha fallado. No sé si es la velocidad, la forma de controlar la plataforma o el qué. Pero hay algo no estaba bien", insiste Eduardo.

La familia se muestra muy agradecida con el Hospital Miguel Servet, especialmente con los neurocirujanos, oftalmólogos y especialistas en cirujía plástica que han asistido a Laura. Tampoco se olvida del extraordinario trato que les dio la Policía Local, con mención especial para los agentes 1.888 (Luis) y 1.654 (Carlos), así como para el personal de la uvi móvil de Bomeros.

Como están encerrados día y noche en la cuarta planta del Servet, quieren aprovechar también para agradecer el apoyo de sus compañeros de trabajo (Punto 90, Eurocincovillas y El Corte Inglés). Tampoco se olvidan del Colegio Maristas, tanto del personal como compañeros de Laura. Y, por supuesto, de familiares y amigos. Entre ellos, los padres de Paula, la amiga que celebraba el pasado sábado el cumpleaños.

El último viaje, antes del accidente. La fotografía fue tomada el pasado sábado, minutos antes del accidente. Las amigas de la víctima intentaban sujetarse para no caer. Laura salió despedida en el viaje siguiente.

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