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Gimeno dice que la telecabina debe estar en servicio hasta las elecciones pese a las pérdidas

El vicealcalde afirma que, en cuanto expire el convenio con Aramón, se estudiarán fórmulas para mantener este medio de transporte.

El vicealcalde de Zaragoza, Fernando Gimeno, quiere que la telecabina esté en servicio al menos hasta las elecciones. Tras conocerse las pérdidas que arrastra el servicio (1,8 millones de euros en su primera temporada) y su escaso número de usuarios, el responsable municipal subrayó ayer que "no hay ninguna decisión tomada acerca de su desmontaje" y se mostró confiado en que los viajes puedan continuar.

Lo que no aclaró Gimeno es cómo se podrán sufragar los gastos. "El Ayuntamiento aún no ha hecho ningún análisis sobre este tema", declaró. En principio, el convenio entre el Ayuntamiento de Zaragoza y la unión de empresas Leitner-Aramón expira el próximo septiembre y si el Consistorio decide no asumir las pérdidas, la concesionaria ha anunciado que desmontará la infraestructura.

Tal y como informó ayer HERALDO, el número de usuarios de la telecabina, que conecta el recinto de la Expo y La Almozara, se ha desplomado desde su apertura con motivo de la Expo. Tras la muestra internacional, en su primera temporada (de octubre de 2008 a septiembre de 2009), se vendieron 56.000 billetes.

Entre octubre y abril de 2010, la infraestructura ha transportado a 20.000 personas frente a las 36.000 del mismo periodo de la temporada anterior. La media de usuarios de la telecabina de Zaragoza oscila entre 60 y 150, dependiendo de los meses, pese a que tiene capacidad para llevar a 2.600 personas cada hora.

Pero Gimeno no se mostró muy proclive a desmontar la instalación antes de las elecciones. "Entiendo los problemas de Aramón", explicó el vicealcalde, que consideró que los costes de explotación son asumibles y se mostró convencido de poder llegar a un acuerdo con la concesionaria para prorrogar el servicio hasta la próxima corporación, cuando el nuevo alcalde deberá decidir sobre el futuro de la telecabina.

Pero al margen de las intenciones expresadas por Gimeno, en el Ayuntamiento de Zaragoza ya nadie da un euro por la telecabina. El propio alcalde, pese a decir en un principio que la instalación se quedaría en Zaragoza "indefinidamente", ya admitió hace un año que su futuro está a expensas "de que Aramón aguante o no". Y Aramón ya ha dicho que no.

Esto significa que el Ayuntamiento no está dispuesto a asumir los costes de mantener en servicio la telecabina, especialmente teniendo en cuenta la mala situación económica municipal. Además, se trata de una infraestructura muy costosa. No solo hay que tener en cuenta los gastos de explotación (electricidad, personal....), sino las cargas financieras y la propia amortización de la inversión, que ascendió a 12 millones de euros.

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