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Como en la carroza de la reina

Aunque son genuinamente británicos, también se adaptan a la perfección a tradiciones tan aragonesas como la Ofrenda.

José Antonio Lahoz (derecha) y Carmelo Ruiz, con sus taxis.
Como en la carroza de la reina
L. URANGA

Aunque son genuinamente británicos, también se adaptan a la perfección a tradiciones tan aragonesas como la Ofrenda. De hecho, los únicos dos taxis londinenses que hay en Zaragoza son los más requeridos la mañana del 12 de octubre. Con los trajes, las flores y las medias de garbanzo haciendo de las suyas, se precisa de un vehículo espacioso y, además, distinguido. Para tal cometido sirven los taxis de José Antonio Lahoz y Carmelo Ruiz, que pasean orgullosos sus clásicos modelos Austin del año 1948 por la ciudad.

"En 1998 leí en una revista de corazón que el primer taxi londinense había llegado a España, a Barcelona concretamente. Entonces pensé ¿y por qué el segundo no puede venir a Zaragoza? Así que hice las gestiones y me decidí a hacerme con un london-taxi", cuenta Carmelo, todo un pionero. Ahora, ya al borde de la jubilación, anuncia que pondrá el taxi en venta el próximo septiembre y seguro que novias no le faltan porque "en un negocio como este, en el que todos estamos cortados por el mismo patrón, hay que distinguirse", opina José Antonio.

"Muchos clientes bromean preguntando dónde están el champán y los Ferrero; y otros dicen sentirse como la reina de Inglaterra", cuentan, al tiempo que explican que la propia Isabel II tiene un coche de esos al que, eso sí, "hace años le cambió el motor y le puso un Nissan". ¿Las características de un 'london-taxi'? Que sigue fiel a su diseño de los años 40: el portón trasero es abatible, los faros son redondeados y la carroza parece la de la Cenicienta. El interior es realmente espacioso y aunque 'las leyes' impidan que viajen más de cuatro clientes en un taxi, José Antonio recuerda que un día llegó a transportar a una pareja con 17 maletas.

"Somos presa de los vanidosos, porque les gusta sentirse mirados, aunque también de los curiosos que sacan el móvil y nos hacen fotos en los semáforos e, incluso, los más osados piden ver cómo es por dentro", dice Carmelo. "Quienes nos tienen un poco más de miedo son las personas mayores porque deben pensarse que la carrera es más cara o que van a tener dificultades para subir, pero disponen de un escalón que se despliega", explica José Antonio.

Inconvenientes, sí, también hay alguno que otro? Quizá el mayor sea que es complicado encontrar piezas de repuesto porque mecánicamente también son coches especiales (por ejemplo, no llevan correa de distribución). El mantenimiento y consumo es caro, aunque son coches de gran fiabilidad y no han tenido que lamentar ninguna avería grave.

Algunos novios los reclaman para su día de boda y, entonces, quitan los indicativos del servicio y visten a la criatura -de dos mil kilos y chasis de todoterreno- con unos cuantos lazos y flores.

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