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OCIO

¿Quién pone puertas al parque?

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La joven Lucía Camacho, de ocho años, se deja pintar en el taller de maquillaje.
¿Quién pone puertas al parque?
PEDRO ETURA /A PHOTO AGENCY

Como en la sintonía inicial de 'Barrio Sésamo', un tren turístico plagado de niños recorrió ayer sin descanso el Parque del Agua. Este fin de semana se celebran dos jornadas, dos, de puertas abiertas, y aunque ayer la mañana fue desapacible, por la tarde decenas de niños y padres (hasta 20.000, según el Ayuntamiento) se acercaron a disfrutar de algunas actividades. Actividades, por cierto, 'gra-tis', insisten los organizadores, después de que la semana pasada saltara la polémica sobre los altos precios de las atracciones. Ayer -y hoy también- se podrá disfrutar del jardín botánico, de los títeres de cachiporra y de actividades 'multiaventura', si bien, quienes quieran coger las barquitas con forma de cisne tendrán que seguir 'apoquinando' 19 euros la hora.

"Como el día ha salido nublado, hemos pensado que habría menos gente, así que nos hemos decidido a venir", comentaba ayer Pilar Sobreviela, mientras un grupo de voluntarios maquillaban a su hija Lucía Camacho, de 8 años, que por obra y gracia de un antifaz de mariposa se asemejaba a Romy, la princesa india de Willy Fog.

En el mismo puesto, Tatiana Baquero hacía virguerías con globos de colores y sus compañeras, también voluntarias, ofrecían un taller de abalorios en el que las niñas se afanaban en hacer pulseras. "Es para mi madre, porque mañana (por hoy) es el día de la madre", cuchicheaba con sus recién cumplidos 7 años Laura Agudo, al tiempo que su madre miraba al cielo haciéndose la despistada.

Madre e hija venían de visitar la curiosa exposición de títeres del sudeste asiático que puede verse en las instalaciones del Teatro Arbolé y tenían previsto ir después a probar suerte en las tirolinas. De hecho, los niños de entre 5 y 10 años podían ayer (y hoy) disfrutar de las actividades del parque Multiaventura 'gra-tis' durante quince minutos. Eso sí, a ver quién es el valiente que después de un cuarto de hora de reloj 'despega' a la chavalería de los toboganes y las lianas?

Evocando el 2008

Asumida y superada la pataleta, la jornada en el parque puede continuar observando las proyecciones audiovisuales en la fachada del Acuario Fluvial o rememorando -ahora que Shanghái deslumbra al mundo- las glorias de la pasada Expo 2008. "Venimos de ver por dentro el Palacio de Congresos y el Hotel Hiberus", contaban Carmina López y Asunción Alda, ambas con la 'rebequica' en la mano por si acaso. "También nos hubiera gustado volver a subir a la Torre del Agua pero nos la hemos encontrado cerrada", lamentaban. No eran las únicas pseudo-turistas que había ayer en el parque porque quien más quien menos sacaba su cámara para retratarse en recónditos rincones del recinto. Además, para oriundos y extranjeros, decenas de voluntarios -hasta 400 se juntaron ayer en el parque- vendían las bondades de Zaragoza para convertirse en Capital Europea de la Cultura en 2016.

Palmas y jaleos

El edificio Cabecera, el Espacio Ebro o la guardería Cool también podían ayer recorrerse libremente, así como el nuevo y flamante pabellón de Ceremonias al que desde hace meses se han trasladado las celebraciones de las bodas civiles. Lo que abundaba en el parque, sin embargo, no eran las novias, sino más bien sus pequeñas aprendices, al menos, a juzgar por sus vestidos de blanco inmaculado (al comienzo de la jornada) de comunión. También, por supuesto, había imberbes almirantes y marineros -acaso para el Canal de Aguas Bravas- haciéndose fotos sobre el césped.

Bodas, comuniones y, también, celebraciones menos ortodoxas (y casi rayanas al bodorrio de Farruquito, con Massiel haciendo de las suyas). El mayor espacio verde de la ciudad también alberga hasta el próximo fin de semana una nueva edición de la Feria de Andalucía y ayer, conforme caía la noche, las palmas y los jaleos, procedentes de los bajos del telecabina contagiaba de aires flamencos el ambiente festivo.

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