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NUEVOS POBLADORES

"En Purroy hay cosas que no se conocen"

"Solo me queda ir a Australia", cuenta José Ignacio Álvarez Colomera, un hombre que tiene 8 pasaportes llenos. A los 11 años dejó Purroy. Con sus padres, su hermano y dos abuelos se fue a Garrapinillos. Con 13 años llegó a Oitura (Bárboles) y a esa edad empezó a trabajar.

José Ignacio Álvarez
"En Purroy hay cosas que no se conocen"
JESÚS MACIPE

"Solo me queda ir a Australia", cuenta José Ignacio Álvarez Colomera, un hombre que tiene 8 pasaportes llenos. A los 11 años dejó Purroy. Con sus padres, su hermano y dos abuelos se fue a Garrapinillos. Con 13 años llegó a Oitura (Bárboles) y a esa edad empezó a trabajar.

Cuatro años después entró de cocinero en el Mesón de La Ribera de La Almunia, hasta que se fue una temporada de vacaciones a Suiza, donde trabajaba una tía. "Me gustó mucho y me quedé de fregaplatos, primero aprendes el italiano, luego francés, alemán?", dice José Ignacio. La jefa de su tía lo colocó de pinche en una casa de campo, pero ha sido también repartidor de paquetes o transportista de caballos del ejército y de competición.

En 2007 con 52 años compró una casa en Purroy con 15.000 metros de terreno. "Volví con la intención de montar una casa de turismo rural", pero se complicaron los planes, por lo que está muy agradecido a Justo, su jefe en la cantera de donde se extrae la piedra para las obras de la A2.

Gallinas, ovejas, cabras, ocas y un huerto le entretienen y llenan la despensa. "Purroy y los alrededores esconden cosas que ni en Calatayud se conocen", dice. Ha pedido un crédito ICO para retomar su proyecto. "Hace 30 años esto ya pasaba en Alemania. La gente se había ido a Munich, Zurich, mientras que la zona de Bavaria estaba despoblada, pero ya había subvenciones y volvían a casas rurales", afirma. S. L.

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