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Zaragoza

VALDEJALÓN

El retablo mayor de La Almunia recupera los colores tras su restauración

Los lienzos son obra del aragonés Jussepe Martínez, uno de los exponentes de la pintura del XVII.

La restauradora Mercedes Núñez y el concejal José Antonio Acero, ante el retablo.
El retablo mayor de La Almunia recupera los colores tras su restauración
JESÚS MACIPE

A tiempo para la Semana Santa ha terminado la restauración del retablo mayor de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de La Almunia. Esta actuación integral se ha ejecutado en dos fases y ha supuesto una inversión de 215.000 euros. Los trabajos han descubierto los colores de las pinturas y la vistosidad de pequeñas figuras que apenas se adivinaban por la acumulación de barnices oxidados.

La actuación en este conjunto protobarroco se adjudicó a Albarium, que ha tenido un taller provisional en los locales parroquiales del Focar, al lado de la iglesia. El tamaño de las pinturas y su sensibilidad a los cambios ambientales desaconsejaban el traslado. El proceso comenzó en 2008, con el desmontaje de los lienzos centrales: el de la Asunción de la Virgen y Santa Pantaria y otros dos de la zona del ático dedicados a San Juan Bautista y Santa Lucía.

Desde junio de 2009 se ha restaurado la mazonería o estructura del retablo, los 14 lienzos de menor tamaño que hay en la parte del banco, otros cuatro medianos del cuerpo central, la escultura principal de Santa Pantaria, dos del ático, y otras que decoran todo el retablo. Además, se ha intervenido en el muro o trasdós sobre el que se apoya el conjunto para ocultar unas vigas que se veían en la zona alta.

“El retablo tiene gran valor porque es una de las obras del aragonés Jussepe Martínez, que junto con Vicente Berdusán lideraron la pintura del siglo XVII”, explica José Antonio Acero, primer teniente de alcalde de La Almunia y vicepresidente de la DPZ. La intervención se ha financiado a través de un convenio entre la institución provincial, que asume el 60%, y el otro 40% lo aportan el Ayuntamiento y la diócesis de Zaragoza.

También se ha llevado a cabo una labor de investigación. “Habría sido interesante descubrir quién fue el autor de la mazonería, pero no se ha conseguido encontrar documentación”, señaló Mercedes Núñez, de Albarium. En las pinturas el cambio es visible porque se han retirado las capas de barnices opacas que en algunos casos habían ocultado la composición original. Los lienzos del banco sumaban además daños por las humedades. “La tela estaba muy deformada, arrugada y con grandes pérdidas”, explica Núñez.

Los almunienses se habían acostumbrado a ver el retablo mayor de su iglesia en un tono marrón oscuro, no se distinguían los oros de las policromías, y ahora resaltan “un montón de angelillos por las columnas”, dice la restauradora.Inclinado

En la parte posterior se ha reforzado la estructura. En la zona inferior las bases no tenían suficiente fuerza y estaban sujetas a mucha tensión, colocándose pilares suplementarios. El retablo daba la sensación de estar inclinado, algo que tenía que ver con su historia. Esa no era su ubicación definitiva, “es anterior a la iglesia y se construyó un muro que cierra el crucero para montarlo, con la idea de terminar después la parte que quedaba por detrás y llevarlo a la cabecera”, indica Núñez. Pero el templo no llegó a ampliarse y el retablo no se trasladó.

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