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El Ayuntamiento estudia llevar el Museo del Ferrocarril junto a la Estación del Norte

La propuesta incluye una gran cubierta para proteger los trenes, que dispondrían de una vía por el Arrabal para llegar hasta la red férrea.

El Ayuntamiento de Zaragoza está estudiando las posibilidades del entorno de la Estación del Norte, en el Arrabal, para construir allí el futuro Museo del Ferrocarril. El complejo, que se pretende incluir en la red de equipamientos de la candidatura de la ciudad como Capital Europea de la Cultura en 2016, sería el punto y final de los avatares que ha sufrido la valiosa colección que custodia la Asociación de Amigos del Ferrocarril y Tranvías (Azaft).

 

El consejero de Cultura, Jerónimo Blasco, explicó que de momento es solo una idea que ha nacido en el contexto de la candidatura de 2016 para "coser las dos márgenes del río con un equipamiento cultural de ciudad en la margen izquierda". El Ayuntamiento ya dispone de una propuesta que se encargó a la Azaft. No se puede hablar ni de presupuestos ni de plazos, aunque Blasco, se mostró confiado en que pueda estar lista en 2016.

 

La presidenta del distrito del Rabal, Lola Ranera, afirmó que la gran explanada situada junto al centro cívico debe contar "con un proyecto de ciudad, ambicioso", y defendió "un proceso de participación" para definir sus usos.

 

Al margen de estas consideraciones, el proyecto de la Azaft incluye un edificio de acogida, construido en paralelo a la Estación del Norte, que contaría con un espacio de archivo histórico. Habría sala de proyecciones y de conferencias, aulas de trabajo, despachos, una biblioteca, espacios expositivos, tienda y cafetería.

Recreación de la vieja pérgola

La iniciativa contempla una gran cubierta entre el centro cívico y el nuevo edificio para resguardar los trenes históricos que dan vida a la colección. Esta disposición serviría para recordar la antigua pérgola de la estación. Se construiría con perfilería metálica y sería traslúcida para dotar de luz natural al espacio.

 

La Azaft plantea una zona ajardinada cerca de las naves del museo para organizar actividades lúdicas. Este parque estaría decorado con elementos ferroviarios que recuerden los usos que tuvo la antigua estación. La asociación defiende además la construcción de un pequeño circuito de vías que recorriera el parque y que diera pie a actividades divulgativas.

 

Otro aspecto fundamental es la conexión del museo con la red ferroviaria, para que de este modo pudieran mantener los viajes en trenes históricos que habitualmente organiza la Azaft. En Navidad, hubo uno a Lérida. Por eso, habría que tender una vía que llegara, a través de la zona ajardinada de la calle de Caminos del Norte, hasta las vías existentes en las inmediaciones del Polígono Cogullada.

 

La Azaft también ha hecho una propuesta de contenidos basada en el concepto de "museo vivo". En este sentido, la Azaft defiende que "la exposición de grandes piezas ferroviarias solo tiene sentido si el visitante puede revivir lo que sentía el viajero de esa época". Por eso, el material no se exhibirá suelto, sino dentro de composiciones organizadas de manera cronológica que permitirán conocer la evolución del transporte ferroviario. Además, propone construir una gran maqueta de Aragón con sus estaciones más representativas. Según la Azaft, este museo se especializaría en coches de viajeros y complementaría a los ya existentes en Vilanova (Barcelona) y Madrid, que exponen sobre todo locomotoras de vapor.

Diez años perdidos

Este mismo concepto de colección dinámica y viva se planteó en su día para el museo proyectado junto a la estación de Delicias, que condicinó hasta el propio diseño de la terminal. Una gran vidriera debía dejar ver las vías con los trenes históricos, que se iban a colocar a lo largo de la fachada de la avenida de Navarra. Incluso se reforzó la cubierta del párquin subterráneo para soportar el peso de la colección, pero las administraciones -integradas en Zaragoza Alta Velocidad- lo descartaron. Más tarde, la DGA vendió que pretendía rescatarlo dentro de sus planes urbanísticos para los suelos de la estación de Canfranc, pero nunca más se supo.

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