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TRIBUNALES

"Dijo que íbamos a cenar con unas chicas, pero intentó matarme y pasé casi dos meses en coma"

El fiscal pide 10 años de cárcel por un intento de homicidio bajo el Puente de Piedra.

El procesado, en prisión provisional, cuando llegaba ayer a la Audiencia Provincial de Zaragoza.
"Dijo que íbamos a cenar con unas chicas, pero intentó matarme y pasé casi dos meses en coma"
OLIVER DUCH

"Estoy segurísimo". Con estas dos palabras respondió ayer Miguel Ángel M. P. al presidente del tribunal cuando le preguntó si reconocía al hombre que estaba sentado en el banquillo como la persona que intentó acabar con su vida el 22 de agosto de 2008. La agresión se produjo bajo el Puente de Piedra de Zaragoza, donde la víctima fue golpeada con una piedra en la cabeza para arrebatarle los 60 euros que llevaba en la cartera. El presunto autor de las lesiones fue Óscar D. A., el joven con el que había pasado la tarde tomando cervezas y chupitos de orujo. El fiscal le acusó ayer de homicidio en grado de tentativa y robo con violencia, delitos por los que solicitó una condena de diez años de prisión.

 

"Habíamos estado bebiendo en un bar cerca del albergue, donde él llevaba un mes viviendo. Me pidió dinero y fuimos a sacar 50 euros a un cajero de la calle Don Jaime. Después nos dirigimos al Náutico, donde supuestamente habíamos quedado con unas chicas, pero intentó matarme y estuve dos meses en coma", explicó ayer la víctima. El hombre perdió el conocimiento cuando le golpearon con una piedra en la cabeza, y no recuerda qué paso después. Sin embargo, se quedó con la cara de su agresor. "Estoy seguro de que fue él, porque forcejeamos cuando intentó quitarme la pulsera. Me acuerdo que le pregunte que qué estaba haciendo", declaró.

 

El procesado admitió ayer que estuvo tomando cervezas con la víctima el día de los hechos, pero negó ser la persona que le atacó bajo el Puente de Piedra. "No sé ni donde está ese puente", llegó a declarar el joven, apodado el Gallego. "Después de sacar dinero en el cajero -añadió-, echamos la última cerveza en la plaza del Pilar. Y allí nos separamos".

 

El acusado dijo que no volvió a saber nada de la víctima hasta que le llamó la Policía. "Yo ya no estaba en Zaragoza, me había ido a trabajar a Navarra. Me contaron que le habían ingresado en el hospital, pero me quedé sin batería y se cortó la llamada", declaró ayer en el juicio. "¿No será que usted colgó al enterarse de que le estaban buscando?, le preguntó entonces la fiscal. "No, estaba en el campo y no podía hablar", contestó.

 

Fue un joven electricista que caminaba por el paseo de Echegaray y Caballero quien descubrió el cuerpo de la víctima tumbado en el suelo. "Estaba boca abajo, como intentando levantarse", explicó ayer al tribunal. "Mientras yo avisaba a la Policía y a una ambulancia, otra persona bajó a tratar de ayudarle", añadió. Aunque al principio se barajó la posibilidad de que se hubiera precipitado por la barandilla, la investigación policial confirmó que se trataba de una agresión.

 

Los forenses recordaron que la víctima sufrió una conmoción cerebral, así como fractura facial y de los huesos propios de la nariz. Padeció también complicaciones postraumáticas: infección respiratoria, úlcera sangrante de estómago y 'shock' hipovolémico. Estuvo 50 días hospitalizado y le han quedado como secuelas cefaleas ocasionales y alguna alteración del ritmo del sueño. Por ello, la fiscalía solicita una indemnización de 5.590 euros.

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