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CELEBRACIONES

Adiós buey, bienvenido tigre

Este fin de semana hay fiestas para todos los gustos. Para los 'desvergonzados' y amantes de los disfraces, para los románticos y hasta para los exóticos. La pasada madrugada se celebró el Fin de Año chino, con una fiesta marcada por la tradición y el simbolismo que han festejado los más de 3.700 chinos que viven en Zaragoza. Así han dicho adiós al año del buey y han dado la bienvenida al del tigre.

Xiaoxiang Chen, Zhengke Chen, Huiyu Zhang y Yuke Xu brindan por el nuevo año
Adiós buey, bienvenido tigre
ESTHER CASAS

Este fin de semana hay fiestas para todos los gustos. Para los 'desvergonzados' y amantes de los disfraces, para los románticos y hasta para los exóticos. La pasada madrugada se celebró el Fin de Año chino, con una fiesta marcada por la tradición y el simbolismo que han festejado los más de 3.700 chinos que viven en Zaragoza. Así han dicho adiós al año del buey y han dado la bienvenida al del tigre.

 

"Para nosotros es una de las fiestas principales, pero aquí no podemos celebrarla en condiciones", explica Junxing Te, camarera del restaurante Xinquiao en la calle de Ávila. Aun con todo, el fin de semana, este establecimiento es un trocito de Asia en un Aragón tomado por corazones y pelucas.

Que no falte el 'yu'

Los globos y las flores invaden el local y el menú está cerrado desde hace días: en la comida no hay lugar para la imaginación. Junxing Te explica que se ofrecen los platos típicos de esta fecha: fideos, raviolis -que recuerdan al antiguo dinero chino-, carne y, sobre todo, grandes raciones de 'yu', es decir, pescado. Que este sea el manjar más deseado por los chinos durante su principal fiesta no es casual, ya que esta palabra es homófona a la que se traduce por abundancia.

De ocho a diez días de fiesta

"Teníamos reservas para más de 60 personas, la mayoría de ellas, chinas", explica esta camarera, que puntualiza que "también había algún que otro cliente español". Pero el Año Nuevo no solo es tiempo de comida. Con él llegan también los regalos, que suelen darse los días de después.

 

La fiesta dura entre 8 y 10 días, y durante ese tiempo, visitas las casas de tus amigos y llevas regalos y sobres rojos llenos de dinero para los más pequeños", explica Yuke Xu, del restaurante Palacio Real, en la calle de Capitán Esponera.

 

Sin embargo, confiesa que esta vez no habrá muchos regalos: "Ha sido un año flojo?". Por eso este hostelero confiaba en salir pronto de trabajar anoche para poder cenar en familia. "Nos reuniremos, hablaremos y luego, saldremos a tomar algo".

Rituales de buena suerte

Sin embargo, dar la bienvenida al Nuevo Año no es fácil si se quiere que este llegue cargado de buena suerte.

 

Para conseguirlo hay que decorar las estancias de rojo -el color de la buenaventura-, abrir todas las puertas y ventanas -para que el año viejo se vaya-, no barrer la casa en los siguientes días -para evitar que las energías positivas salgan- y no decir palabras malsonantes ni hablar de temas como la muerte.

 

Aunque en China la fiesta merece una semana de vacaciones, en Zaragoza, hoy, y como no podía ser de otra manera, estarán abiertos todos los restaurantes, bazares y comercios chinos. Mientras, silenciosamente, sus propietarios vivirán casi diez días de festejos que terminarán con la llamada fiesta de los farolillos, en la que se lanzan al aire lámparas de papel y se baila la famosa danza del dragón. "Pero aquí no hay ni dragones, ni danzas, ni nada", comenta resignado Yuke Xu.

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