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TRIBUNALES

El fiscal pide 17 años para el hombre que mató a puñaladas a su hermana en Utebo

La madre del acusado intentó evitar la agresión y también sufrió cortes en las manos.

La Audiencia Provincial de Zaragoza juzgará la próxima semana a Miguel Pinilla Tame, para quien el fiscal pide 15 años de prisión por el asesinato de su hermana en Utebo. El hombre asestó ocho puñaladas a la mujer, seccionándole por completo las arterias carótidas y la yugular derecha. La madre de ambos, de 85 años, se interpuso para evitar la agresión, pero solo consiguió resultar herida. Por estas lesiones, el ministerio público imputa también al procesado un delito, por el que solicita otros dos años de cárcel.

 

Los hechos se produjeron el 14 de diciembre de 2008, después de que el acusado estuviera bebiendo en los bares del pueblo. En uno de ellos, al principio, se negaron a servirle alcohol, lo que hizo pensar al procesado que su hermana había dado instrucciones al respecto. Sobre las 15.30, Miguel Pinilla, de 57 años, decidió regresar a su casa, en la calle del Hospital de Utebo. Él ocupaba la segunda planta del inmueble, mientras que su hermana y su madre vivían juntas en el primer piso. Armado con un cuchillo de 22 centímetros de hoja, el hombre bajó al domicilio de las mujeres, al que pudo acceder sin dificultad, ya que siempre dejaban la llave puesta en la puerta.

 

Según el escrito de calificación de la Fiscalía, el procesado se dirigió a la cocina, donde encontró sentada a su hermana, Carmen Pinilla, de 60 años. Tras saludarla, de forma sorpresiva se abalanzó sobre ella y la tiró al suelo. "Te voy a matar, te voy matar", le gritó mientras le asestaba varias cuchilladas en la calla, el cuello y el tórax. La víctima comenzó a gritar, lo que alertó a su madre, que entró en la estancia y trató de interponerse para evitar que su hijo llevará a cabo su propósito. No lo consiguió, y además sufrió cortes en ambas manos. La octogenaria tardó en curar 68 días, de los cuales estuvo hospitalizada 21.

Él mismo llamó a su abogado

Tras cortar el cuello a su hermana y provocarle una grave hemorragia, el acusado regresó a su casa y llamó por teléfono a su abogado -Javier Notivoli- para contarle lo que había pasado. El letrado se puso en contacto enseguida con la Guardia Civil, que se desplazó rápidamente al lugar de los hechos. Los agentes lo arrestaron y trasladaron al cuartel de Casetas. Por el camino, Miguel Pinilla iba recitando artículos del Código Penal y de la Constitución española, pero no quiso hablar con la Guardia Civil. Mientras, una ambulancia se llevaba al hospital a su anciana madre, que no dejaba de lamentar lo ocurrido y preguntar por el paradero de su hijo.

 

Según el informe emitido por los forenses, el procesado presenta un diagnóstico compatible con trastorno paranoide de la personalidad, trastorno obsesivo compulsivo y abuso de alcohol. Sin embargo, los especialistas dicen que no tiene alteradas sus capacidades cognoscitivas. "Si bien, su trastorno y la ideación obsesiva pudieron afectar, disminuyendo el control volitivo en grado leve", indican los médicos.

 

La defensa, ejercida por el letrado Javier Notivoli, pedirá la absolución del acusado.

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