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Mancala: pasaporte hacia un futuro mejor

Un grupo de alumnos asisten al taller de electricidad, que tiene un gran éxito de demanda.
Mancala: pasaporte hacia un futuro mejor
heraldo

Fátima es una mujer inmigrante que vive en Zaragoza con sus dos hijos. Cuando hace cuatro años falleció su padre, decidió apuntarse a un curso de la asociación Mancala para distraer su pena. Lo que comenzó como un entretenimiento se convirtió en su pasaporte para un futuro mejor. Gracias a las clases de informática recibidas, consiguió su primer empleo como profesora de apoyo en el taller 'comunícate y navega' que se imparte en el centro, y se animó a continuar su formación con otros cursillos.

 

"Me dieron otro empleo como mediadora en unas clases y ha sido una experiencia muy agradable. Doy gracias por lo que me han ayudado", cuenta Fátima que sigue participando como alumna en los talleres de gimnasia y de labores. "Puedo asistir a clase sin tener que preocuparme de qué hago con mis dos hijos porque los llevo al club del tiempo libre de Mancala. Ellos esperan el día de mi curso con ganas por que lo pasan bien jugando con otros niños", añade.

 

La historia de Fátima es una de los cientos que se viven en la asociación para la integración social y laboral Mancala, que desde 1995 ofrece a los colectivos desfavorecidos las herramientas que les permitan alcanzar la deseada igualdad de oportunidades. Lo hace a través de tres programas. El primero se dirige a la formación e inserción de la mujer. Las participantes pueden matricularse, por ejemplo, en talleres para aprender corte y confección, manualidades, informática o cocina y repostería. Se ofrecen también programas de alfabetización, de formación básica y de español para inmigrantes. Además, hay una oferta de cursos para mejorar la autoestima o para practicar gimnasia de mantenimiento.

 

"El programa destinado a la mujer tiene gran éxito. Hay 197 personas inscritas y otras 140 están en lista de espera", apunta Ascensión Pardo, presidenta de Mancala.

 

Los jóvenes, especialmente los del barrio del Actur -donde está la asociación-, son otro de los sectores de población que atienden en Mancala. A ellos se destinan cursos que les permitan aprender un oficio y encontrar trabajo. Por ejemplo, se les dan clases de electricidad, artes aplicadas, lecciones para convertirse en auxiliar de operaciones de fontanería y calefacción o de dependiente de comercio. "Gracias a este curso aprendí un oficio, pero también a ser responsable, a levantarme todas las mañanas para ir a trabajar... y, además, hice amigos", relata una joven que estudió auxiliar de dependiente.

 

La presidenta de Mancala explica que en estos cursos las plazas son reducidas y se suele admitir solo a unas 15 personas. "Los programas están abiertos a todos, pero damos prioridad a los que viven en esta zona y en las viviendas sociales que hay en los alrededores porque es gente con menos recursos, pero no se cierran las puertas a nadie", señala Ascensión Pardo.

Alternativa para el tiempo libre

El tercer pilar del trabajo que se hace en Mancala lo conforma el centro de tiempo libre 'Sin Mugas' -que tiene 132 inscritos-. En la asociación se ofrecen actividades socioeducativas para niños y adolescentes entre 6 y 18 años: algunas diarias como la ludoteca o informática, de fin de semana (salidas y excursiones) y en verano (campamento urbano). Además, hay clases de refuerzo con el estilo educativo salesiano.

 

Hasta ahora, en Mancala hacían un esfuerzo de coordinación para poder ofrecer todos los programas en unas mismas instalaciones. Pero, desde este mes, cuentan con dos nuevos talleres que les permitirán mejorar e, incluso, ampliar la oferta. "Para nosotros, empieza una nueva etapa", afirma Pardo.

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