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Condenado a cuatro años de cárcel por dejar tuerto a un taxista de un puñetazo

La Audiencia aplica la atenuante de arrebato porque el inmigrante chino no se entendió con el conductor que le llevó a la estación

El acusado, en la Audiencia Provincial de Zaragoza.
Condenado a cuatro años de cárcel por dejar tuerto a un taxista de un puñetazo
heraldo

zaragoza. Un deficiente dominio del idioma, una mala interpretación y una peor reacción. Todo esto le ha costado a Chen Yingyong cuatro años de prisión y al taxista Javier E. S. la pérdida de un ojo y la incapacidad para ejercer su profesión. El acusado debe indemnizar al trabajador con 204.220 euros, dinero que no pagará porque es insolvente.

Los hechos ocurrieron el 20 de junio de 2007. A las 3.55, Chen Yingyong, que apenas hablaba castellano, cogió un taxi en el paseo de Cuéllar y dijo: "Autobús, Madrid, y cuarto". El conductor entendió que quería ir a la estación de autobuses y como hacía tan solo dos días que había comenzado a funcionar la intermodal, se dirigió hacia allí. El inmigrante desconocía este aspecto, y comenzó a ponerse nervioso por el camino ya que, además, iba muy justo de tiempo.

Al llegar a la intermodal, el chófer paró el taxímetro, que marcaba unos 8 euros. El pasajero no sabía dónde se encontraba y, muy alterado, intentó bajarse sin pagar. Aunque el conductor intentó retenerle, logró salir del coche y entrar en el vestíbulo. Allí "le explicó o trató de explicar la situación al acusado, y este entregó al taxista un billete de diez euros para pagar la carrera, sin que este le diera el cambio al entender que la diferencia se le debía por las molestias causadas y tiempo empleado", recoge la sentencia.

Acto seguido, el chófer se dirigió a su vehículo y lo puso en marcha, mientras Yingyong iba detrás reclamándole el cambio. "Al tratar de arrancar, el acusado, preso de impotencia, nervios y enfado, le dio una patada al taxi, hecho que motivó que el conductor detuviera el vehículo y se bajara para pedirle explicaciones, momento en que el acusado le propinó un puñetazo en el rostro y salió huyendo", dice el tribunal. El golpe rompió los cristales de sus gafas y le fracturaron la órbita del ojo izquierdo, lo que le supuso la perdida total de visión. El inmigrante fue perseguido por otros dos taxistas, que lograron retenerlo a pesar de que causó una contusión a uno de ellos.

La sentencia considera que Yingyong es autor de un delito de lesiones graves con pérdida de un órgano principal y le impone cuatro años de prisión. El tribunal no impone los 8 que pedía el fiscal ni los 9 de las acusaciones particular y popular porque aprecia que concurre la atenuante muy cualificada de arrebato, como solicitó su letrada, Carmina Mayor. Esta obcecación fue producto de la falta de entendimiento, la creencia de que estaba en un lugar equivocado, que perdió el autobús y que no querían darle el cambio. No obstante, castiga que el golpe fue dirigido al rostro y no al cuerpo.

La Audiencia ha desestimado que sea el Estado quien pague a la víctima, lo que pidió la acusación alegando que Yingyong estaba en situación irregular en España. El tribunal entiende que ni la intermodal es de titularidad estatal ni consta que el inmigrante entrara al país de forma irregular.

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