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Casi 2.000 denuncias en el primer año de la ordenanza cívica de Zaragoza

Más de la mitad de las sanciones puestas por la Policía Local han sido por orinar en la calle.

La ordenanza cívica ha cumplido esta semana un año. Según anuncia en su preámbulo, nació con el objetivo de abordar aquellas acciones que "cada vez con más intensidad" atentan contra la protección de los espacios públicos y el mobiliario urbano. Pintadas, destrozos, quema de contenedores... Actos vandálicos que parecieron reproducirse con el fin de la Expo y que el Ayuntamiento se propuso atajar.

 

Sin embargo, un año después, la ordenanza cívica ha tenido como principales 'víctimas' a quienes orinan en la calle, sobre todo los fines de semana, de noche y en las inmediaciones de los bares de copas. De las casi 2.000 denuncias que ha tramitado la Policía Local (en concreto, 1.965), 1.183 han sido por hacer necesidades fisiológicas en plena vía pública. Las sanciones por acciones contra el mobiliario urbano han sido 267 (170 leves y 97 graves), mientras que por arrojar basuras han sido 'cazadas' 206 personas. Pegar carteles (90 sanciones) y hacer grafitis (76) son las otras dos grandes infracciones.

 

No recoger excrementos de perros, encender fuegos en la ciudad, dañar zonas ajardinadas, deteriorar estatuas, bañarse o lavar ropa en fuentes... Hay muchos más motivos de sanción, aunque todos estos son menos habituales. En cualquier caso, la ordenanza recoge multas máximas de 500 euros para las sanciones leves y de 1.500 para las graves. Desde el Ayuntamiento no pudieron precisar cuánto ha recaudado el Consistorio con estas multas. La ordenanza recoge la posibilidad de que los infractores de entre 14 y 21 años eviten la multa a cambio de trabajos o charlas de convivencia ciudadana.

La ordenanza cívica tuvo una importante ampliación tras las fiestas del Pilar, cuando entró en vigor una modificación para que el texto regulara específicamente el fenómeno del botellón. Un mes después, aún no ha habido sanciones, ya que el trabajo de la Policía Local está siendo, de momento, informativo y disuasorio. El vicealcalde de la ciudad, Fernando Gimeno, valoró que, pese a ello, "se ha resuelto el problema en las zonas más problemáticas", aunque aseguró que "el botellón no solo se ataca con una ordenanza, es un problema social".

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