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OBRAS POR EL TRANVÍA

La Gran Vía ya no atrae a los comercios

Hay dos negocios que se trasladan por las obras del tranvía y tres locales que no encuentran alquiler.La zona estará 21 meses en obras y se lleva lo peor de la intervención, la sustitución de la cubierta del Huerva.

Una de las zonas comerciales por excelencia de Zaragoza se encuentra en horas bajas. Las obras del tranvía afectan, y mucho, a los negocios de la Gran Vía, hasta hace unos meses envidiable escaparate del comercio zaragozano. Tanto es así que hay quien ha optado por coger los bártulos y moverse a otra calle. Dos negocios veteranos lo harán en breve. Otros se lo plantean. Y, mientras, tres locales vacíos no encuentran quién los ocupe.

 

Las obras en la Gran Vía comenzaron el 21 de septiembre, cuando se cortó la circulación sentido entrada a la ciudad. El 1 de diciembre se cerrará completamente al tráfico para acometer la sustitución del cubrimiento del Huerva. No volverán a circular vehículos hasta primavera del año que viene, cuando se abrirá el tráfico en la calzada derecha, sentido entrada de la ciudad -aunque el sentido de circulación será entonces el contrario, de salida-. La de enfrente, mientras, seguirá de obras. En total, pasarán 21 meses hasta que el tranvía pueda circular por la zona.

 

Ante esta perspectiva, instalarse en la Gran Vía ha dejado de ser el objeto de deseo de las firmas comerciales. Hay tres locales vacíos por comercios que se fueron antes del inicio de obras. Uno de ellos, junto a la desembocadura del Huerva, estaba ocupado por Arcadia, que se trasladó al paseo de las Damas. Otro, el de la esquina que ocupaba la tienda oficial de Real Zaragoza, "es un local muy bueno", según señala Andrés Ibáñez, de la Inmobiliaria GTI.

 

Esta firma negocia el alquiler de estos dos locales -hay uno más en esa misma acera, junto a la calle Royo-. "Son tiendas que no suelen estar en alquiler y que suscitan interés, pero en cuanto comenzaron las obras, dejó de sonar el teléfono", cuenta Ibáñez.

Dos fugas y un traspaso frustrado

Pero, además, hay comercios que han decidido dejar la Gran Vía. La Oca lo hará en diciembre. Va a trasladarse al número 5 del paseo de Pamplona, a pesar de que ahora ocupa "el mejor local del centro", según señala Manolo Expósito, su gerente. "Como conocía el proyecto del tranvía, en julio empecé a buscar el traslado y en septiembre me decidí. Hice bien, porque no esperaba que las obras fueran a afectar tanto", señala.

 

Justo al lado, la joyería Bernad de la Cal también ha decido moverse. En este caso, a la avenida de Goya, 8. "Da pena dejar este local y tengo que hacer una inversión muy fuerte, pero creo que aún así me va a merecer la pena", explica Marian López.

El inicio de las obras ha afectado en mayor o menor medida a todos los negocios. Leonor Gonzalvo, de la joyería Aurum, estaba a punto de cerrar un traspaso cuando entraron las máquinas. "Teníamos un acuerdo de palabra e íbamos a firmar en septiembre, pero con el panorama que había aquí se echaron para atrás", explica.

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