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La píldora del día siguiente y la sedación, conflictos éticos más habituales en Primaria

El congreso de médicos de familia, que se clausura hoy, rechaza en una carta los estudios universitarios de Medicina del Plan Bolonia.

¿A qué conflictos éticos más habituales se enfrentan los médicos de familia en la consulta y cómo intentan afrontarlos? La píldora del día siguiente, la sedación domiciliaria de un paciente terminal, la negativa a seguir un tratamiento o la petición de un certificado médico son algunos de los conflictos más habituales de los facultativos de Atención Primaria.

 

Con el objetivo de ahondar en esta cuestión, se organizó ayer una mesa de trabajo en el congreso de la Sociedad de Médicos de Atención Primaria (Semergen), que se clausura hoy en el Palacio de Congresos de Zaragoza. En este encuentro hay cerca de 5.000 facultativos inscritos.

 

"Queremos abordar algunos de los casos que con mayor frecuencia se pueden plantear al médico de Primaria en la atención urgente. Así, expondremos el caso, analizaremos los conflictos éticos que se presentan, veremos los cursos de acción posibles y su respaldo jurídico, según las leyes vigentes", afirmó el doctor José Francisco Díaz Ruiz, coordinador del grupo de Trabajo de Bioética y Humanidades de Semergen. "Es necesario concienciar de que no siempre se puede hablar de una solución óptima, sino que en general habrá que adoptar la menos mala para las partes en conflicto", añadió.

 

En situaciones como esta cuando personalmente el profesional se enfrenta a un conflicto ético, los facultativos pueden acogerse a la objeción de conciencia. Los colegios médicos de España, según explicó Antonio Hidalgo, coordinador nacional del grupo de trabajo de Bioética y Humanidades, han creado listados de médicos que objetan. "La objeción es un derecho por su convicción personal. Pero sabe hoy los conflictos que va a tener, así que lo lógico es que se informe a los superiores, para que en todo caso haya otro profesional atendiendo al paciente", señaló Hidalgo.

 

Por otra parte, en el marco del congreso, se firmó una carta en contra de los estudios universitarios que ha plasmado el Plan Bolonia. Precisamente, ayer hubo una manifestación en Madrid en ese sentido. Ese manifiesto lo firmaron la Universidad de Navarra, la vocal de la Comisión Nacional de Medicina Familiar y Comunitaria del Ministerio de Educación, el decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza, Semergen y el Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM).

 

En él, se pide que los 360 créditos previstos para el Grado de Medicina tengan el reconocimiento académico de máster de Medicina. El resto de títulos de grado solo deben cursar 240 créditos y para obtener un máster solo deberán hacer otros 60 más, según el nuevo plan. Además, en el mismo escrito se reclama que a la vista de que se va a potenciar la enseñanza de la medicina de familia en la Universidad, se implante el número de facultativos docentes. En ese sentido, insiste en la necesidad de que se dé importancia a la asistencia a efectos de acreditar a un profesor. "Puesto que solo se valoran en estos momentos la docencia, la investigación y la gestión", señala el documento. El manifiesto se entregará a las autoridades pertinentes.

El decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza, Arturo Vera, confió en una pronta resolución ante los últimos avances en la negociación con el Ministerio de Educación.

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