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La amortización de la deuda bloquea toda inversión del convenio del AVE

ADIF asumirá el apeadero de Goya, pero el resto de proyectos seguirán años a la espera.

La amortización de la deuda bloquea toda inversión del convenio del AVE
La amortización de la deuda bloquea toda inversión del convenio del AVE
OLIVER DUCH

El bloqueo de los grandes proyectos pendientes del convenio del AVE se alargará muchos más años de lo que las administraciones están dispuestas a admitir públicamente. Las cláusulas del crédito firmado por Zaragoza Alta Velocidad imposibilitan afrontar ni una sola obra más, ya que cualquier euro que ingrese por la venta de suelo se destinará obligatoriamente a devolver la monumental deuda contraída, de 485 millones de euros. Además, no puede firmar ningún aval ni pedir nuevos préstamos porque todos los suelos del barrio del AVE están hipotecados por este crédito y no pueden servir como garantía para más operaciones.

 

La grave situación obligará ahora al Ministerio de Fomento a adelantar la financiación para el proyecto más urgente, el apeadero de Goya, ya que se debe construir justo debajo del tranvía y retrasar aún más su ejecución obligaría a levantar después la plataforma tranviaria. El resto de actuaciones, salvo una parte de la urbanización del Portillo, se retrasarán sine die por falta de financiación. El pleno del Ayuntamiento debatirá hoy el estado actual de la sociedad y se trasladará al de las Cortes por iniciativa del diputado popular Antonio Torres, quien defenderá que se construyan todas las obras pendientes del convenio del AVE.

 

En el listado de obras pendientes se incluyen proyectos estratégicos para Aragón, como la prolongación de la Ronda Sur ferroviaria, además de la urbanización de los suelos ferroviarios del Portillo y de Las Delicias o la conclusión del túnel de la A-68. De hecho, se han solicitado 485 millones de euros y los ingresos por la futura venta de suelos se estiman en 1.176 millones.

Las cláusulas del crédito

HERALDO ha tenido acceso a las cláusulas de la línea de crédito formalizada el pasado 21 de enero, entre cuyas garantías se incluye la pignoración (cesión) de los derechos de las cuentas y de cualquier cobro de Zaragoza Alta Velocidad en favor de los ocho entidades financieras que aportaron el dinero para pagar las obras que se ejecutaron hasta junio de 2008. El responsable de prensa de la sociedad pública negó cualquier información aduciendo que Zaragoza Alta Velocidad es una sociedad anónima y las cláusulas forman parte de un contrato privado.

 

En los documentos se recoge la "promesa de hipoteca" sobre "cualquier activo del proyecto propiedad de la acreditada (la sociedad pública) de naturaleza hipotecable", lo que afecta a los suelos ferroviarios de Las Delicias y del Portillo. Y especialmente se pignoran los "derechos de crédito presentes y futuros" de Zaragoza Alta Velocidad, que incluyen los "derivados de contratos de compraventa o de opción de compra de activos patrimoniales, contratos de transmisión/permuta con ADIF, Ayuntamiento y Renfe".

 

Además, no podrán hipotecar ni gravar "en forma alguna los activos sujetos a la financiación, durante su vigencia", salvo que las entidades (BBVA, Caja Madrid, ICO, Banco Santander, Banesto, La Caixa, Ibercaja y Caixa Galicia) lo autoricen expresamente. Y tampoco puede afrontar el pago de sobrecostes en las obras ya ejecutadas con el crédito, ni disponer de los fondos para nuevas obras. El crédito vence el 31 de diciembre de 2012, por lo que habrá que renegociarlo dada la imposibilidad de sacar el suelo al mercado (los concursos ya quedaron desiertos).

La única venta, para los bancos

Las condiciones del crédito implican que la única venta de suelo del barrio del AVE, por un valor de 49 millones de euros y que se firmará en los próximos días con una cooperativa, irá directamente a la devolución del crédito. Con este dinero se podría pagar íntegramente la estación de Goya, cuya financiación sigue siendo un escollo, pese a que los socios -el Gobierno (50%), la DGA (25%) y el Ayuntamiento (25%)- son conscientes de la grave situación desde hace justo un año.

 

Fuentes cercanas a la sociedad señalaron que Fomento, a través del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF), asumirá la construcción de la estación. El proyecto, que ha supervisado el propio ADIF, prevé la compatibilización de los trabajos con los del tranvía, por lo que se trabajará en una primera fase en la zona de confluencia. La actuación se licitará por la vía de urgencia para recortar los plazos, pero en ningún caso podrán comenzar antes de principios del próximo año.

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