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MALUENDA

Se acepta burro como animal de compañía

Un vecino de 62 años de este pueblo de la comarca Comunidad de Calatayud es de los últimos tratantes de estos animales en Aragón. El oficio lo heredó de su padre. Ahora, cría estos animales para la venta.

Joaquín Nuño, ayer en Maluenda, con sus burros
Se acepta burro como animal de compañía
JESÚS MACIPE

Hoy tiene once, pero en agosto llegó a tener 24. Y cada uno con su nombre: Sebastiana, Perdigana, Cordobés, Paloma, Gitano?. Joaquín Nuño San Higinio se dedica a la cría, a la venta de burros y a llevarlos por los pueblos para que los monten los niños. "Los pequeños van ciegos y los abuelos más, te preguntan que si es manso", cuenta 'Garín', como se le conoce en Maluenda. Su padre era tratante, tenía caballos sementales, compraba machos y mulas. "Llevo toda la vida con los bichos", dice. Pero como los tiempos cambian, antes ayudaban a agricultores y pastores y hoy son animales de compañía en casas rurales y en algún chalé.

 

"Los compran por capricho", dice Joaquín, y el precio oscila entre los 500 y los 1.000 euros. "Depende de muchas cosas -cuenta Garín-, pero si quieres un capricho lo tienes que pagar. En las últimas semanas ha vendido trece. El último hace tan solo unos días. "Un chico se agarró a su padre ¡y que tuvo que llevarse el burro!".

 

El más pequeño de la 'burrada' es Felipe. Tiene tres meses y está perdiendo su pelo rizado. Además de la Paloma están preñadas tres hembras más.

 

Cada año el grupo crece con entre siete y nueve pollinos, pero al entrar en septiembre se quedan en la cuadra una docena. Desde finales de mayo y hasta principios de octubre, "con el pelo reluciente y fino", se van de bolos con el camión, y los conocen en las plazas de Albacete, Cuenca, Castellón, Cataluña? y por supuesto Aragón.

Este año ha notado la crisis

Viajan siete u ocho, "a los niños les gustan los más pequeños", señala el dueño, que este año también ha notado la crisis. Las comisiones de festejos han recortado actos, pero el negocio se ha equilibrado porque en algún pueblo que no podían pagar vacas soltaron los burros.

 

"Este ha sido más famoso que 'El Cordobés' -dice señalando a Rumario-. Ahora ya se hace viejo, pero es un artista, es cocioso, lo sueltas y no hay quien lo coja". Rumario tiene un establo para él solo y rebuzna y enseña los dientes al abrirle la puerta. Lo compró Joaquín en Asturias "y se morirá en casa -dice- porque hay algunos que no los vendo porque les coges mucho cariño".

 

Cuenta Joaquín que si hoy tuviera 40 años en lugar de 62, no se dedicaría a esto porque su mujer le advertiría de que no es un buen negocio en estos tiempos. Aunque él reconoce que desde que se levanta hasta que se acuesta está con ellos y hasta sueña con estos animales.

 

"Esta corre como una bicicleta", y señala orgulloso a una burra pelirroja. En las salidas por los pueblos, Joaquín está pendiente de que no se les pierda el respeto a sus animales y cuando entra en el corral con un puñado de paja los burros van al encuentro.

 

"Me conocen todos y escuchan hasta lo que estás hablando". Por eso, Garín asegura que si hay sitio en casa se puede tener un burro como animal de compañía. De hecho, desde hace unos cuantos años pocas de las ventas de sus ejemplares han sido a pastores.

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