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HIPOREXIA

El 10% de los zaragozanos de más de 75 años sufren pérdida de apetito y peso

La hiporexia, que aumenta con la edad, es más frecuente entre las mujeres y en personas divorciadas, separadas o viudas. Un estudio revela que la mortalidad se duplica entre quienes padecen esta patología.

La pérdida de peso en un joven sin causa aparente debe alarmar, pero también cuando se manifiesta en edades más avanzadas. Un 10% de los zaragozanos de más de 75 años sufren pérdida de apetito y, en consecuencia, una inevitable pérdida de peso. Lo que científicamente se conoce como hiporexia. Así lo demuestran los primeros datos obtenidos de un estudio englobado dentro del proyecto ‘Zarademp’, que dirige el el Hospital Clínico Lozano Blesa en colaboración con la Universidad de Zaragoza.

‘Zarademp’ lleva más de 15 años realizando estudios sobre enfermedades o trastornos en la edad adulta y, particularmente, en los grupos de edad más avanzada, a partir de los 55 años. Entre los resultados, destaca la idea de que conforme las personas se hacen más mayores, la pérdida de apetito se hace más patente. Si a los 65 años afecta al 3% de los zaragozanos, cuando se llega a los 75, este porcentaje aumenta hasta el 10%. Además, revela que son las mujeres y las personas divorciadas, separadas o viudas las más propensas a padecer esta patología.

Una de las cuestiones que más preocupa es que el dejar de comer repercute directamente en la salud. El mismo estudio determina que la mortalidad se duplica en aquellas personas que dejan de comer. Aunque si se descarta el riesgo de mortalidad que pueden tener los mayores asociada a otras complicaciones de su salud, el riesgo de muerte directamente asociado a la hiporexia se atenúa, y se reduce a la mitad.

El jefe del servicio de Psiquiatría del Hospital Clínico de Zaragoza, Antonio Lobo, destaca la importancia de estar “alerta” ante cualquier pérdida de apetito de una persona mayor. “Hay que preocuparse cuando, sin motivo aparente, se empieza a perder tres kilos o tres kilos y medio en un par de meses. La familia debe estar muy atenta”, explica el catedrático.

Enfermedades asociadas

Ante cualquier síntoma, Lobo aconseja una exploración médica lo antes posible para detectar si esta falta de hambre puede estar motivada por una enfermedad física. “Si se descarta esta, se debe pensar en un trastorno psíquico. Puede llegar a influir el estrés, la demencia, la depresión, la ansiedad, el insomnio...”, incide el jefe del servicio de Psiquiatría.

Si la hiporexia se detecta a tiempo y no hay asociada enfermedad física grave o psíquica degenerativa, como la demencia, se puede llegar a curar. Normalmente, son muy pocos los ingresos registrados en un hospital únicamente por este motivo y la mayoría se hacen fuera de la Unidad de Psiquiatría.

¿Pero en que se diferencia la hiporexia de la anorexia? La hiporexia se define como la pérdida de apetito parcial mientras que la anorexia llega a ser total. Aunque el psiquiatra Luis Rojas mostró su preocupación hace unos días por el incremento en los últimos años de casos de anorexia entre los jubilados, el estudio realizado por el Hospital Clínico no ha detectado casos significativos de personas mayores de 65 años en Zaragoza que hayan llegado a este extremo. Un hecho que corroboró también la Asociación de Psiquiatras de Aragón, que cree que haya muchos ancianos de la Comunidad en esta situación.


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