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Las obras del tranvía provocan un aumento del uso del autobús, aunque alargan sus trayectos

Algunos usuarios lamentan que hay recorridos que, a determinadas horas, se alargan media hora más de lo normal

Un autobús gira en la plaza de Paraíso, junto a las obras de la Gran Vía.
Las obras del tranvía provocan un aumento del uso del autobús, aunque alargan sus trayectos
diego garcía

Tres calles principales cortadas, ocho líneas desviadas, 22 paradas provisionales... Las obras del tranvía han modificado de golpe y porrazo el mapa de los autobuses urbanos de la ciudad, y los tiempos que pasan los usuarios a bordo se prolongan. Algunas personas que desde el lunes usan este transporte público denuncian que el tráfico de la ciudad, muy intenso en momentos puntuales, hace que los trayectos se alarguen media hora más de lo normal.

 

Sin embargo, los usuarios de los autobuses han aumentado. El cierre sentido centro de Vía Ibérica, Isabel la Católica y Gran Vía, vigente desde el lunes, ha convencido a muchos zaragozanos de que para determinados trayectos es mejor dejar el coche en casa. De hecho, el Ayuntamiento calcula que estos días circulan 2.000 vehículos menos por la ciudad. Algunos de estos ciudadanos han optado por el autobús para moverse. Entre el lunes y el martes de esta semana hubo casi 33.000 viajeros más que los mismos días de la semana anterior.

 

Este aumento ha hecho que las cifras de uso de los autobuses pasen de los 770.848 de los dos primeros días de la semana pasada a los 803.770 de esta. Casi un 5% más. Los datos del miércoles aún no se conocían ayer, pero este es un día algo especial en el uso de autobuses, ya que está condicionado por la celebración del rastro. De hecho, se estima que los miércoles hay alrededor de 5.000 personas que se desplazan hasta el parquin de la Expo con el transporte público.

 

Todos estos usuarios tienen que enfrentarse estos días a los desvíos, que afectan a algunos más que a otros. Los más damnificados son los vecinos de Valdespartera y Rosales del Canal, ya que la C3 y la 141, que unen estos barrios con el centro, dan un importante rodeo respecto a su recorrido original.

Las frecuencias 'aguantan'

El resto de líneas desviadas realizan un recorrido más cercano al eje que une Vía Ibérica y la Gran Vía. Sin embargo, la acumulación de vehículos que hay por las calles paralelas hace que los tiempos de recorrido aumenten notablemente. "El martes, hacia las 16.30, nos costó tres cuartos de hora llegar desde la plaza de San Francisco hasta la plaza de Aragón", cuenta Marta, usuaria del 40.

 

Las frecuencias, en cambio, apenas se han resentido. Según señalan fuentes de Tuzsa, están reforzando el servicio con autobuses vacíos, que no recogen gente para 'meterse' sobre la marcha en los huecos que quedan entre autobús y autobús, si alguno se retrasa. "No he notado cambios en las frecuencias", dice Marta Gómez, usuaria habitual del 20. Sin embargo, señala que estos días suele tardar "al menos 15 minutos más de lo normal" en hacer el trayecto que ella recorre, entre Casablanca y Hernán Cortés.

 

Javier Anadón, presidente del comité de empresa de Tuzsa, cuenta que "todas las líneas desviadas o que pasan por las calles de los desvíos están teniendo problemas". Dice que los autobuses más afectados son "el 42, el 25, el 30 y el 40". Cifra los retrasos "entre 15 minutos y media hora", y lo achaca fundamentalmente "al tráfico" que se encuentran, "sobre todo a determinadas horas".

 

Para tratar de evitar esta aglomeración de vehículos, Anadón pide "que se habiliten carriles bus provisionales en las calles principales de los desvíos, para dar prioridad al transporte colectivo". A su juicio, "cuanto mejor funcionen los autobuses, más coches se quedarán en casa". Un objetivo que de momento se está cumpliendo, aunque el Ayuntamiento quiere seguir consiguiendo.

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