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Zaragoza
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Cruce de denuncias con la Policía tras una pelea en la calle de Alfonso I

Los agentes intervinieron en una disputa entre un matrimonio y un grupo de jóvenes

La Policía Local de Zaragoza y el matrimonio formado por Héctor Meneses y Gloria Artigas terminaron la madrugada del sábado con un cruce de denuncias que deberán ser resuelto en los juzgados. Todo se inició a las 4.30, coincidiendo con el cierre de la mayoría de los bares del Casco Histórico, cuando la citada pareja y un grupo de jóvenes, todas ellas mujeres, se enzarzaron en una disputa en la calle de Alfonso I. Un furgón policial de los UAPO (Unidad de Apoyo Operativo) que patrullaba por la zona se percató del suceso y procedió a intervenir.

 

Hasta este punto del relato, ambas partes coinciden en su descripción. A partir de entonces, las versiones difieren. Según informaron fuentes policiales, se disolvió la pelea y se procedió a la identificación de los participantes. Algo que, según las mismas fuentes, no generó ningún problema en el bando de las chicas. No así en el del matrimonio. Al parecer, y cuando una agente estaba tratando con Gloria Artigas, su marido atacó por la espalda a la citada agente, que acabó derribada en el suelo. Fue entonces cuando el resto de compañeros de la patrulla redujo al supuesto agresor y se le abrieron diligencias por lo sucedido.

En el lado opuesto se encuentra la versión de Héctor Meneses. “Estaban atacando a mi mujer cuando les dije a los policías que, si eran tan valientes, se metieran con un hombre y no con una mujer indefensa”, relató. Acto seguido, y según su descripción de los hechos, hasta cuatro policías se abalanzaron sobre él para propinarle “una paliza” que le dejó secuelas por buena parte de su cuerpo -como muestra la imagen-. Tras lo ocurrido, tanto a Héctor como a su esposa se les dejó marchar.

El matrimonio se trasladó, finalizado el suceso, hasta el servicio de Urgencias del Hospital Clínico, donde se les atendió y se dio parte de las heridas recibidas, al parecer, causadas por un objeto similar a una porra policial. En el escrito el joven reconoce haber ingerido esa noche ocho copas.


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