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Zaragoza

NUEVA REGULACIÓN

Etapa de rodaje para la ordenanza de la bici

El texto que ya reglamenta el uso de bicicletas se ha estrenado en Zaragoza con luces y sombras. El desconocimiento de muchos se une a la desobediencia de otros, pero ya empiezan a calar entre los usuarios las nuevas normas. La Policía, de momento, se limita a informar

Los ciclistas de Zaragoza están estos días de estreno. Como un niño que recibe un tirachinas por Reyes y, tras alguna 'trastada', sus padres deciden fijarle una serie de normas, algunos usuarios de las dos ruedas de la capital aragonesa circulan desde el domingo con la atención del que se la juega, conscientes de que, desde ese día, sus desplazamientos por la ciudad están ya regulados por la Ordenanza de Circulación de Peatones y Ciclistas. Y solo algunos, porque no todos conocen de la existencia y aplicación de la nueva norma.

 

"Pues no tenía ni idea, pero si yo no causo problemas a nadie, espero que nadie me los cause a mí", comentaba Víctor Murillo a los mandos de una bicicleta de montaña. Lo hacía, por cierto, en una acera de más de cuatro metros -situación permitida por la ordenanza-, pero reconocía que él decide siempre el recorrido más corto, independientemente del tipo de vía por el que circular. El de las aceras es, sin duda, el apartado que mayor debate ha suscitado entre peatones y ciclistas. La anchura es un límite demasiado subjetivo para la vista de los ciudadanos, por lo que muchos usuarios reclaman que se indique específicamente cuáles cumplen este requisito. Otros, por contra, lo rechazan. "Sería un gasto absurdo y encima quedaría la ciudad hecha un cuadro de líneas y señales", decía Sara Causapé, a su paso por la calle de Don Jaime I.

 

Lo cierto es que el estreno ofrece por ahora una mezcla de luces y sombras entre quienes han asumido ya la nueva realidad, y quienes podrían haber empezado la semana con una multa bajo el brazo si no fuera porque la que se corre, de momento, es una etapa de transición. La Policía Local de Zaragoza lleva a cabo estos días una labor informativa y se limita a advertir a los infractores de su conducta. Los conductores de vehículos de motor, por su parte, se hacen a la idea, poco a poco, de que da igual bicicleta que ciclomotor: todos deben compartir el mismo espacio con las mismas normas. "El tráfico se ve perjudicado porque van más lentos y para adelantarlos ocupas otro carril", apuntaba Emilio Casas, aunque a su juicio, "es un paso más para dejar el coche en casa".

 

Hasta entonces, ambos tendrán que convivir. Pero, como bien apuntan muchos de los asiduos al foro de opinión de HERALDO.es, ¿qué sucede si un ciclista sufre o provoca un accidente? La necesidad o no de obligar a este colectivo para que solo haga uso de las calles si cuenta con un seguro de circulación está en boca de muchos. "Si son vehículos como todos, que paguen impuestos y tengan seguros", dicen unos. "Si me obligan a tener seguro, exijo carril bici por todas y cada una de las calles de la ciudad", dicen otros. Son aristas que pulir de una ordenanza que todavía está en fase de rodaje.

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