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Reglas para que todo vaya sobre ruedas

La Ordenanza de la Bici comienza a aplicarse hoy. La Policía Local informará los primeros días y se han editado 100.000 folletos con las normas.

Las normas que de ahora en adelante regirán la convivencia de peatones, coches y ciclistas comienzan a aplicarse hoy en Zaragoza. La moda de desplazarse a pedales es reciente, pero hacía años que los ciclistas reclamaban más seguridad frente al tráfico. La llegada masiva de los ciclistas a bordo de las 'bizis' rojas aceleró la redacción de esta ordenanza, que en las próximas semanas se completará con un Plan Director de la Bicicleta. Una ordenanza, la de Circulación de Peatones y Ciclistas, consensuada por el Consistorio, colectivos ciclistas, vecinales y ecologistas, que restringe algunas prácticas habituales en la ciudad, pero que también es una puerta abierta a nuevas iniciativas que permitan que la movilidad sostenible se desarrolle sobre ruedas.

Lo primero que tiene que tener en cuenta el ciclista para cumplir las normas es su 'kit' de seguridad: la ordenanza recomienda, aunque no exige, llevar un casco protector (solo obligado en vías interurbanas) y un timbre, que puede hacer más fácil transitar por las vías ciclistas. Lo que sí es obligatorio son los elementos reflectantes en las sillas para transportar a niños, y los menores sí que deberán llevar un casco protector.

La ordenanza también delimita claramente los espacios del peatón y las bicis, así como los de los coches. Los ciclistas que circulen por la calzada se comportarán a todos los efectos como un vehículo más, por lo que tendrán que respetar todas las señales, y estarán expuestos a sanciones por comportamientos peligrosos como escuchar música con auriculares, hablar por el teléfono móvil o conducir habiendo consumido alcohol o sustancias estupefacientes.

Por su parte, los coches no han de atenerse a nuevas normas: rigen las del código general de circulación, aunque la norma recuerda los adelantamientos a bicicletas han de hacerse a metro y medio de distancia del ciclista. Y si en la vía por la que se circula no hay carril bici, los conductores de turismo tendrán que ser pacientes, ya que en estas vías se permite la circulación de las bicicletas a una velocidad anormalmente reducida.

Asimismo, la ordenanza recuerda que los aparcamientos para bicicletas -que son de uso obligatorio- son exclusivamente para estos vehículos. Las motos han de abstenerse de ocuparlos. Porque, además, la norma dicta que los ciclistas no podrán aparcar sus bicicletas en el mobiliario urbano si a menos de 75 metros hay un aparcabicis. El Ayuntamiento sigue trabajando en instalar más dispositivos de este tipo por toda la ciudad.

Y en cuanto a los peatones, que serán siempre los 'reyes' de las aceras, han de tener en cuenta que la norma prevé sanciones para aquellas personas que transiten a pie por las vías ciclistas de forma continuada. Se recomienda así mismo que respeten los lugares de parada y cruce de las bicicletas allí donde confluyen aceras y carriles bici. Solo tienen permiso para ir por las vías ciclistas los patinadores -siempre que adecuen su velocidad a la de las bicicletas- y las sillas de ruedas. Estas últimas solo podrán circular por aquellos carriles bici segregados del tráfico rodado. En este caso, las sillas de ruedas tendrán la prioridad.

Atención a las aceras

La parte más polémica y comentada de esta ordenanza es la que hace referencia a la circulación por las aceras. Las bicicletas solo podrán usarlas allí donde los coches vayan a una velocidad superior a 30km/h, el tráfico sea intenso y la acera tenga una anchura superior a cuatro metros (tres de ellos libres de mobiliario urbano).

Esta polémica, sin embargo, tiene visos de pasar a la historia, ya que la ordenanza prevé la creación de nuevas vías de uso compartido: aceras-bici, aceras-bici sugeridas, carriles-bici pintados en la calzada, o carriles bus-bici, pondrán más fácil a los ciclistas encontrar su hueco en la ciudad.

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