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El Ayuntamiento trasladará 2.159 cadáveres tras constatar la ruina de 1.190 nichos del cementerio

Se construirá una réplica de la parcela afectada para llevar a los difuntosParte del interior de la manzana 24 se ha hundido y hay restos mezclados de distintas personas

Uno de los pasillos del camposanto
El Ayuntamiento trasladará 2.159 cadáveres tras constatar la ruina de 1.190 nichos del cementerio
ESTHER CASAS

El Ayuntamiento de Zaragoza va a acometer una operación de traslado de cadáveres del cementerio sin precedentes en España. Las graves deficiencias que arrastra la manzana 24 del camposanto zaragozano, que han provocado incluso el hundimiento de parte de sus estructuras interiores con la consiguiente mezcla de restos, obligarán al Consistorio a construir una réplica de los 1.190 nichos afectados y a exhumar a las 2.159 personas que están allí enterradas para su posterior inhumación. Este proceso podría iniciarse en noviembre y por el momento no se ha cuantificado económicamente.

 

La situación de la manzana 24 del cementerio se conoció en mayo, cuando una familia fue a enterrar a una mujer junto a los restos de su marido. Fue entonces cuando se descubrió que la estructura interna de celdas se había derrumbado y que había restos mezclados de unos seis nichos. Según un informe fechado en junio, se constató un "agotamiento generalizado de las estructuras", aunque desde fuera presente un aspecto de aparente normalidad. A partir de entonces, Urbanismo inició un trabajo, con la colaboración del Instituto de Medicina Legal de la DGA y del Instituto Municipal de Salud Pública, para determinar el protocolo a seguir.

 

La primera medida adoptada es la declaración de ruina de toda la manzana, donde hay enterramientos desde el año 1969 hasta la actualidad. Según explicó el concejal de Urbanismo, Carlos Pérez Anadón, en la construcción de la manzana se utilizó tanto ladrillo hueco como ladrillo macizo y se unieron con yeso, "un material que es muy vulnerable al paso del tiempo". Además, los nichos estaban construidos sobre una zona de antiguas sepulturas.

 

Dada la situación de la manzana 24, el Ayuntamiento procederá a construir una réplica a 20 metros para reubicar a los difuntos en la misma posición en la que se encontraban hasta ahora. No obstante, se ofrecerá a las familias cualquier otra modalidad. En principio, las obras de los nuevos nichos se acometerán por la vía de urgencia este verano.

Apoyo psicológico a las familias

El traslado de los cadáveres es un procedimiento complejo tanto desde el punto de vista sanitario como jurídico. El proceso, que durará un año, arrancará ahora con el envío de cartas a todos los familiares de los difuntos para informarles de la situación. En septiembre, una segunda misiva concretará el día y la hora de la exhumación y la inhumación, que se producirán en presencia de los familiares. Durante todo este proceso, el Ayuntamiento ofrecerá apoyo a las familias a través de sus servicios sociales.

 

Según Carlos Pérez Anadón, se estima que se podrían producir entre 15 y 20 exhumaciones diarias, que se harán sin ningún coste para las familias y que no supondrán cambios en las condiciones administrativas de los nichos. Ahora bien, el Ayuntamiento no descarta que se hayan producido más hundimientos que causen problemas de identificación. Los científicos del Instituto de Medicina Legal se encargarán de esas tareas, que se desarrollarán en unas carpas situadas en el mismo camposanto.

 

El director del Instituto de Medicina Legal de Aragón, Juan Antonio Cobo, explicó que el proceso será "complejo" y que precisará de la participación de 40 o 50 personas. Detalló que "el abordaje" de los nichos lo hará personal de obras con la supervisión de un médico forense y de un inspector de sanidad.

 

"Se comprueba que no hay problemas y se coloca en una carpa intermedia donde estarán presentes los familiares, que dispondrán de apoyo psicológico", dijo. Después se procederá a la inhumación en la nueva ubicación, respetando los ritos religiosos o cualquier petición de los familiares. "Todo se va a hacer con luz y taquígrafos", dijo Cobo.

 

Si hay problemas, se comunicará a las familias y se llevarán los restos a otra zona del cementerio para el proceso de identificación. Los restos que no puedan ser identificados después de los análisis científicos se introducirán en una caja tras dar cumplida cuenta a todos los familiares que se vieran implicados.

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