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El tramo urbano del Ebro estará limpio de todos los restos de obra este verano

Expoagua demolerá los cimientos del Iceberg cuando baje el río, tras lo cual se retirarán las gravas aguas abajo. Falta por decidir quién asume el dragado de la península de Helios.

El tramo urbano del Ebro volverá a su estado natural este verano, después de tres intensos años de obras en los que se ocupó el cauce para levantar cinco puentes y pasarelas. Los últimos restos de las penínsulas de tierra utilizadas para ejecutar las estructuras se habrán retirado para este verano si se cumple la previsión oficial, aunque los barcos seguirán necesitando dragados selectivos para remontar el trayecto entre el embarcadero de Vadorrey y el de Ranillas.

Estas tareas son obligatorias para todas las contratistas, dado que los permisos de obra concedidos por la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) estaban condicionados a dejar el cauce tal y como estaba antes. No obstante, falta por decidir quién asume la retirada de la gigantesca playa de gravas junto a Helios que se acumula ya desde hace más de un año.

La actuación de mayor calado corresponde a la sociedad pública Expoagua, que debe demoler la península de hormigón que sirvió de base al espectáculo Iceberg y sus defensas hidráulicas. En total, harán falta más de 1.200 viajes de camión para lograr sacar todos los escombros del río, según los cálculos del director general de Construcción, Eduardo Ruiz de Temiño.

La sociedad estatal iniciará la próxima semana el proceso de adjudicación de estos trabajos, que tienen un importe de casi 350.000 euros y un plazo de ejecución de dos meses. La obra es sencilla porque la maquinaria pesada tiene acceso directo desde La Almozara, pero el problema reside en el alto nivel que mantiene este invierno el río a su paso por Zaragoza. Esta circunstancia podría obligar a postergar el inicio de la demolición hasta el periodo de estiaje, para cuando esté avanzada la primavera.

Los datos de la estación de aforo de Zaragoza del mes de diciembre eran elocuentes, dado que el caudal triplica y hasta cuadruplica los registros de los últimos años. Incluso se han registrado puntas de más de 700 metros cúbicos por segundo, cuando en 2007 apenas se alcanzaban los 70 metros cúbicos.

El director general de Construcción indicó que necesitan que baje ya el nivel del río para trabajar, por lo que si sigue lloviendo, añadió, “tendremos que esperar hasta mayo porque coincidirá con el periodo de crecidas”.

El Iceberg se cimentó en lo que era una playa de gravas situada en la margen derecha “motivada por la propia sedimentación del río y aumentada por las aportaciones de las obras de los puentes”. Allí habrá que retirar una capa de gravas y rellenos de dos metros de espesor “hasta alcanzar la cota del cauce original” y la demolición de los pilotes y zapatas de cimentación. También se eliminará la solera de hormigón que servía de base al escenario del Iceberg, de medio metro de espesor. En total, se extraerán del cauce más de 1.000 metros cúbicos de hormigón y otros 13.200 de gravas y material para la escollera de protección.

Eduardo Ruiz de Temiño indicó que también retirarán los restos del Pabellón Puente, donde también está pendiente de ejecutar la escollera de defensa del apoyo central con grandes piedras. Este trabajo se pretendía acometer al mismo tiempo que el camino de ribera bajo el balcón de San Lázaro, pero la subida del río obligó a dejarlo a medias.

Antes de concluir, Expoagua encargará una nueva batimetría (medición del calado con curvas de nivel) del entorno del meandro de Ranillas para conocer cómo está el lecho y saber si se deben retirar más gravas.

“Dejaremos el entorno tal y como nos lo encontramos”, garantizó.

El Ayuntamiento también pretende encargar a los buzos de Bomberos que analicen cómo han quedado los apoyos provisionales del puente del Tercer Milenio. “No debe quedar ningún saliente en el lecho, porque puede provocar problemas futuros”, señalaron fuentes municipales.

Trabajo por fases

Tras la conclusión de los trabajos de Expoagua le llegará el turno a la Confederación Hidrográfica, responsable de la construcción de la pasarela de Manterola. Para levantarla se tendió igualmente una lengua de tierra, que no dio tiempo a quitar por las crecidas que hubo en mayo y junio del año pasado. Como los barcos no podían pasar se dragó una parte este verano, pero el sector más próximo a La Almozara se dejó como estaba a la espera de la eliminación del Iceberg para evitar nuevos arrastres.

La única cuestión que queda por aclarar es qué institución asume la retirada de la gigantesca playa de gravas del río junto a Helios. El club deportivo lo solicitó oficialmente a la CHE este verano, pero aún está pendiente de debatir en la comisión técnica para las mejoras ambientales del tramo medio del Ebro. En este sector habría que sacar más de 26.000 metros cúbicos de piedras y tierra.

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