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Fallece Benita Munilla, la madre de Cordón

A sus 92 años, no pudo superar una neumonía que la mantuvo una semana hospitalizada. El funeral se oficia hoy a las dos de la tarde en Torrero

"En fin, hijo, ni siquiera sé si leerás esta carta. Si lo haces, piensa que soy ya muy mayor y que cada vez tengo más achaques, pero aún así estoy deseando abrazarte como hacía cuando venías a verme a casa. Te quiere tu madre". Así se despedía Benita Munilla de su hijo, el empresario Publio Cordón, en su última carta pública, una iniciativa que cumplía todos los años y que no podrá continuar. A las 9.00 de ayer, fallecía en el hospital Miguel Servet tras una semana de lucha contra una neumonía que se complicó. La familia la enterrará hoy en el panteón Cordón Muro del cementerio de Torrero, tras oficiarse el funeral en el mismo complejo, previsto a las dos de la tarde.

Benita Munilla, que en marzo habría cumplido 93 años, mantuvo hasta el último día la esperanza de reencontrarse con su hijo, secuestrado en el verano de 1995 por los GRAPO y que continúa en paradero desconocido más de trece años después. Pese a que todos los responsables fueron detenidos y juzgados, nunca se ha podido constatar la suerte que corrió el empresario. De nada sirvió que se pagara el rescate millonario exigido por su liberación.

"Creo que es mejor que mi abuela haya fallecido sin saber la verdad sobre mi padre". Así lo aseguraba ayer con serenidad y entereza una de sus nietas, María Cordón Muro, quien recordó la fuerza de su abuela, que se quedó viuda en plena Guerra Civil en un pequeño pueblo de Soria (Diustes) y emigró a Zaragoza con sus dos hijos, Publio y Esther. Se puso a trabajar en la Mutua Nacional del Seguro y, unas décadas después, su hijo levantó la aseguradora Previasa y el grupo hospitalario Quirón.

María aseguró que fue "absolutamente independiente y autónoma" hasta su ingreso en el hospital. De hecho, Beni Munilla, como ella firmaba las cartas y le llamaban cariñosamente, seguía viviendo sola en su casa "de toda la vida", aunque tenía apoyo y era visitada con mucha frecuencia por su familia. "Seguía con su vida normal pese a ser muy mayor. Gozaba de buena salud, pero le han fallado las fuerzas y no ha podido superar el frío otoño", lamentó.

Su hija Esther, muy afectada, destacó la fuerza y tesón de Beni, para sacarles adelante hace 70 años y sobrellevar el secuestro y desaparición de Publio durante más de una década. "Era una luchadora, y eso es lo que le ha mantenido hasta el final. Siempre ha tenido la cabeza muy bien, ha sido una mujer muy válida que ha esperado hasta el final la llegada de su hijo", apuntó.

Benita Munilla nunca se dejó llevar por la desazón y mantuvo vivo el recuerdo de Publio Cordón. Acudió a ver al Papa, se reunió con el ex ministro de Interior Jaime Mayor Oreja (quien le llamó el 9 de noviembre de 2000 para darle la única alegría de todo el proceso, la detención de los terroristas que secuestraron a su hijo) y llegó a reclamar en una carta pública dirigida a los grapos "un diálogo claro y contundente" para que el secuestro acabara "de una vez por todas". Pese a la caída del comando y de la cúpula de la banda, nunca se aclaró el paradero de Publio y su madre se mantuvo firme en la esperanza de reencontrarse con él. No ha podido despedirse de él.

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