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Zaragoza

EDIFICIOS ABANDONADOS

Las antiguas estaciones de autobuses de Zaragoza siguen vacías año y medio después

La única con un futuro inmediato es la de la calle de Juan Pablo Bonet, que el año que viene será un supermercado. El resto tienen proyectos a largo plazo, están en fase de estudio o en venta. Los vecinos descansan del ruido y los bares cercanos aún se resienten.

En su día acogieron un incesante ir y venir de viajeros, maletas, autobuses y chóferes. Cuando hace año y medio se inauguró la estación de Delicias, las antiguas cocheras de Zaragoza se quedaron en silencio. Hoy, más de 500 días después, siguen igual. Los amplios locales que acogieron a las empresas de autobús continúan desiertos, a pesar de que ocupan espacios ‘golosos’ para construir viviendas, garajes, o para instalar locales comerciales. Su ‘segunda vida’ tardará en llegar, ya que de las seis principales cocheras, solo una tiene un futuro inmediato; otras tres tienen un proyecto fijado, pero tardarán en ejecutarse; y dos más están casi paradas, una de ellas en fase de estudio y otra, en venta.

El local más céntrico, y el que más actividad registraba en su día, es el del paseo de María Agustín, propiedad de Ágreda Automóviles. Sus cocheras están hoy totalmente vacías. Desde fuera se puede observar, a través de la antigua puerta de salida, en la calle de Hernán Cortés, el estado de abandono de este espacio que hace año y medio era un hervidero.

Juan Calvo, presidente de Ágreda Automóviles, reconoce que "el entorno de esta estación es bastante complicado", en referencia a que está incrustada en los edificios que la rodean. Los vecinos pidieron convertirla en un centro social, pero Ágreda lleva un tiempo estudiando con Urbanismo las posibilidades que hay para hacer pisos. Para ello deben respetar ciertas distancias con las viviendas cercanas. "Estamos en conversaciones con el Ayuntamiento para ver cuál sería el proyecto con menor impacto para los vecinos", dice Calvo.

En este mismo espacio, Ágreda ya tiene licencia de obra para las antiguas oficinas, situadas en la calle de Capitán Esponera, donde se harán pisos. Sin embargo, la empresa va a esperar a ver las posibilidades que tiene con las cocheras para intentar ‘jugar’ con ambos espacios. En cualquier caso, será Ágreda la que se ponga de acuerdo con algún promotor inmobiliario para sacar adelante el proyecto, cuando Urbanismo le diga qué se puede hacer ahí.

Mientras los vecinos del entorno descansan del molesto ir y venir de autobuses, otros aún lamentan el cierre de la cochera. Rafael Luna, del Mesón del Carmen -situado en la calle de Hernán Cortés-, apunta que fue "una hecatombe. La clientela no habitual, que está de paso, ha caído un 40%. La gente entraba y tomaba un café cuando hacía frío, una Coca-Cola en verano... Ha sido un palo muy gordo".

Ágreda también es propietaria de otra cochera en la avenida de Valencia. Sus intenciones ahí son mucho más claras. Para empezar, quiere hacer tres plantas de garaje, ya que es una zona con una fuerte demanda de párquines. Estas plazas, en principio, se venderán. Encima de estos párquines habilitarán un espacio comercial para arrendar en un solo local o en varios. En mayo pidieron la licencia de obra, pero aún no han recibido una respuesta.

Uno de los locales más grandes es el que tiene la empresa navarra Conda en la avenida de Navarra. Ocupa casi 1.500 metros cuadrados, y actualmente está como se dejó cuando se trasladó solo unos metros más allá, a la estación de Delicias. Sigue en venta y tiene un par de ‘novias’, pero de momento no se ha concretado el traspaso. Y no hay prisa. "Esperaremos lo que haga falta para venderla bien. Afortunadamente, no tenemos necesidad de hacerlo, por lo que lo vamos a mirar con calma", dice José Manuel Ayesa, consejero delegado de la empresa.

Las características de la gran cochera anuncian uno o varios locales comerciales, y por ahí van las ofertas que tienen encima de la mesa. A la espera de saber qué negocios se instalan, los vecinos de la zona de momento disfrutan la tranquilidad que les ha traído el traslado. "Vivo en la planta baja, y con la estación me levantaba todos los días a las 5.00 con el rugir de los motores. Retumbaba toda la casa", cuenta Julian González, un vecino cuyo portal está incrustado entre dos de las puertas de la estación.

Poco más cercano parece el futuro de la cochera de Aragón Tours en la calle de Almagro. En este caso, el local sí que ha sido vendido a dos empresas, pero sigue vacío y con carteles colgados de "se alquila".

Súper en Juan Pablo Bonet

Las instalaciones que tiene Therpasa en la calle de General Sueiro -de donde salían autobuses a Soria, entre otros destinos-, están actualmente arrendadas al Grupo Nest de Promoción de Viviendas, desde donde indicaron que "no hay un futuro a corto plazo". No quisieron concretar el uso que se le va a dar, pero apuntaron que este será eminentemente "comercial". Los vecinos de la zona comentaron que en su día hicieron obras, pero que ahora la actividad se ha parado. En los números 22 y 24 hay cuatro locales que, en principio, están para hacer oficinas, pero en el Grupo Nest reconocieron que el proyecto "está muy crudo".

La única antigua estación con un destino a corto plazo es la que la empresa riojana Autobuses Jiménez tiene en la calle de Juan Pablo Bonet, de donde salían viajes a Teruel, Valencia y Logroño, entre otros. Allí se ubicará el año que viene un supermercado. En concreto, se va a trasladar el Sabeco que hay en la cercana calle de Vasconia. El resto seguirán a la espera de una ‘segunda vida’.

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