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La caída de un tejado obliga a desalojar a 25 personas de su casa en Predicadores

La suerte de que la viga de madera del tejado del edificio número 83 de la calle de Predicadores no cediera en su totalidad la madrugada del sábado evitó una tragedia. Bajo la techumbre, que se hundió sobre las 2.20, dormía una familia inmigrante de diez miembros, entre ellos siete niños. Todos resultaron ilesos, aunque la caída de la cubierta obligó a desalojar a 25 personas que viven en los seis pisos del lado derecho del inmueble.

Hasta el lunes, cuando los técnicos de Urbanismo del Ayuntamiento no vuelvan a inspeccionar el lugar y emitan un informe, los vecinos no sabrán si pueden o no regresar a sus hogares. Quien seguro que no vuelve hasta que los desperfectos se reparen por completo es Mustapha, que junto a los suyos, dos mujeres y siete pequeños, está alojado en el albergue municipal. Otros afectados han sido hospedados por el Consistorio en un hostal y algunos han optado por acudir a casas de familiares y amigos.

Algunos de los residentes, como Laurentiu Tanasie, explicaron que desde hace meses venían reclamando que se hiciera una reparación, aunque, al parecer, la techumbre se arregló hace menos de dos años. El propio Mustapha comentó que se había quejado a la dueña del piso.

La viga maestra sobre la que se apoya la vertiente del tejado cedió, aunque no llegó a partirse completamente, y quedó apoyada sobre una pared como en un difícil equilibrio.

"Ha habido suerte, porque si llega a derrumbarse completamente sobre el piso con la familia durmiendo, las consecuencias podrían haber sido fatales", reconoció el sargento de Bomberos, José Lasobras, que acudió al lugar en los primeros momentos. Al ceder el doble techo, algunas estancias del domicilio presentaban fisuras de un tamaño importante. Los Bomberos colocaron testigos para comprobar si las rajas aumentan o no de tamaño a lo largo del fin de semana.

La misma madrugada del sábado un técnico municipal realizó un primer reconocimiento para determinar si los habitantes podían seguir o no en la casa. Los residentes, acompañados de los bomberos, pudieron acceder ayer por la mañana a sus moradas unos minutos para recoger algunos enseres. Ante el riesgo de que la techumbre pueda seguir hundiéndose y algunos materiales caigan sobre la vía pública, la Policía Local cerró un tramo de la calle de Casta Álvarez al que ya habían llegado cascotes.

Como cada sábado, Luis Boutefeu abrió su negocio, Frutas Reina, en este número 83 de Predicadores. Se lamentaba de un suceso que vuelve a poner en evidencia ese "abandono" y "deterioro" crónicos en el Casco Histórico.

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