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Triviño recogerá el sábado la Medalla de Oro de la ciudad en un clima de división política

Luisa Fernanda Rudi y José Atarés también serán condecorados por haber sido alcaldes. La corporación concede a Sainz de Varanda la distinción de Cesaraugusta, porque ya recibió el máximo galardón.

El Ayuntamiento de Zaragoza escenificó ayer su división ante la concesión de la Medalla de Oro de la ciudad al ex alcalde socialista Antonio González Triviño, que recogerá el sábado la máxima distinción municipal junto a los antiguos regidores Luisa Fernanda Rudi y José Atarés, del PP. Ramón Sainz de Varanda, que gobernó desde 1979 hasta su muerte en 1986, ya obtuvo el galardón a título postumo, por lo que será reconocido con la Medalla de Cesaraugusta.

CHA e IU, que se abstuvieron, fueron los únicos que criticaron la decisión. El portavoz del PP, Domingo Buesa, galardonado hace poco por el alcalde con la medalla del cronista de la Expo, ni siquiera intervino. Especialmente duro fue el grupo nacionalista, que calificó el periodo en que gobernó Triviño -entre 1986 y 1995- como "el menos edificante" de la historia democrática de la ciudad. Según el portavoz de Chunta, Juan Martín, esta propuesta recuerda "los años oscuros, donde la gestión del Ayuntamiento se vio salpicada de escándalos".

"Dedicarse a la vida pública es más de lo que hizo Triviño. Las razones que se alegan desvirtúan y ponen en entredicho el prestigio de la ciudad y de las condecoraciones", afirmó Martín. "Nos preocupa que se trate de rehabilitar a un alcalde que la ciudadanía puso en el lugar que se merecía", subrayó. En su opinión, "no hay mayor injusticia que tratar a todo el mundo igual".

José Manuel Alonso, de IU, consideró que la distinción a Triviño "disloca la concesión de las medallas". Aunque reconoció que pese a su controvertida figura su gestión no tuvo "repercusión judicial", afirmó que si se tuvieran en cuenta los acuerdos antitransfuguismo que se firmaron con posterioridad, "lo habríamos condenado políticamente".

El trago de defender la medalla a Triviño le correspondió al primer teniente de alcalde, Fernando Gimeno. El responsable municipal acusó a CHA de "generar insinuaciones" que no le corresponden. Destacó que el premiado "fue alcalde durante nueve años" y recordó que "llegó a la mayoría absoluta". "Es un valor esencial para la ciudad", llegó a decir.

A su juicio, los que se oponen a la condecoración a Triviño "verán en la ciudad muchos elementos para recordarlo", en relación a las obras que se ejecutaron durante su etapa de gobierno, como la reforma de la plaza del Pilar o el Auditorio. "Se han equivocado de momento. Los ciudadanos ya juzgaron su gestión", dijo.

Consciente de lo incomodo de la situación, el alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, trató de justificar la medalla diciendo que es "para los alcaldes y para las ocho corporaciones" que ha tenido el Ayuntamiento durante su etapa democrática. "Gracias a ellas, la Zaragoza predemocrática no tiene nada que ver con la del 2008", concluyó.

Con la distinción a Triviño, Rudi y Atarés, el Ayuntamiento rompe la norma no escrita de que las distinciones de la ciudad se concederán con consenso político. En muy pocas ocasiones se han entregado estos galardones sin el acuerdo de todos los grupos municipales.

La primera ocasión en la que hubo discusión política fue con motivo de la medalla que recibió en 1994 el ex presidente de Ibercaja, José Luis Martínez Candial, que contó con el rechazo de seis concejales de la corporación de la época. También hubo controversia con la distinción al ex arzobispo de Zaragoza, Elías Yanes, como hijo adoptivo de la capital aragonesa. La aprobación fue rechazada por CHA.

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