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Catalá prevé subir los tributos un 5%, salvo agua y basura, que aumentarán un 7,5%

El concejal de Hacienda dice que es un incremento "equilibrado". PP y CHA aseguran que se está "castigando a los ciudadanos" e IU acepta un incremento del IPC, pero reclama mayor progresividad

El equipo de gobierno PSOE-PAR prevé subir los impuestos alrededor de un 5%, en correspondencia con el IPC de agosto, salvo el agua y la basura, cuyos recibos se elevarán un 7,5%. Estas son las principales conclusiones del borrador de ordenanzas fiscales del próximo año, que entrarán en vigor el 1 de enero. Los porcentajes exactos se deben concretar en los próximos días y dependerán de las negociaciones que establezca el equipo de gobierno con los grupos, ya que necesita el apoyo de al menos uno de los partidos de la oposición para sacar adelante la propuesta.

El concejal de Economía, Francisco Catalá, adelantó ayer estos datos a preguntas de la oposición en comisión plenaria y subrayó que con esta previsión de incremento de los tributos "el Ayuntamiento sigue lo previsto en el plan económico y financiero". De este modo, se elevará un 5% el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), el tributo que más ingresos supone para las arcas municipales.

Respecto al agua y la basura, añadió que la previsión era de incrementar un 2,5% por encima del IPC. De este modo se establece un porcentaje del 7,5%, para cumplir de este modo la directriz de la Unión Europea que obliga a cubrir mediante tasas los gastos de estos dos servicios.

Pese a que se plantean una subida general del 5%, Catalá explicó que algunos tributos no se elevarán tanto porque ya han llegado al tope, como es el caso del impuesto de circulación. El Área de Economía y Hacienda ha calculado el incremento en función del IPC de agosto, que es el 5%. Catalá precisó que la subida es "ligeramente por debajo del IPC previsto para finales de 2008". Además, recalcó que supondrá "un desembolso para el ciudadano inferior al coste real".

"Se trata, por lo tanto, de una subida equilibrada y ajustada al propio crecimiento del IPC, con el único fin de seguir garantizando la adecuada prestación de servicios actuales al ciudadano y, a la vez, de limitar al máximo el inevitable impacto negativo en su economía", indicó Catalá.

Precisamente, el compromiso del alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, era que, pese a la situación de "crisis" económica, los impuestos solo se subieran un porcentaje similar al IPC (salvo agua y basura). No obstante, la oposición ha criticado el aumento propuesto.

Reacciones en la oposición

El concejal del PP José Manuel Cruz rechazó la subida y la calificó de "injusta y poco social" al considerar que "las familias zaragozanas serán nuevamente las paganas del derroche del equipo de gobierno en un tiempo de crisis", manifestó.

Reclamó al alcalde que modifique su política: "Belloch debería controlar el gasto y dejar de dilapidar los impuestos de los zaragozanos en la creación de sociedades", censuró en referencia a la creación de la nueva sociedad que gestionará la post Expo (precisamente la comisión de Hacienda aprobó la memoria para la prestación de servicios de esta esta).

Además, Cruz recordó que la subida llega "en el peor momento posible para las economías familiares". "¿Es esa la política progresista del alcalde y del PSOE, castigar las rentas más bajas con subidas de impuestos en servicios básicos como el agua y las basuras?", se preguntó Cruz.

También CHA pidió al equipo de gobierno que posponga la subida de las tasas de agua y basura hasta que se mejore la situación económica. El portavoz nacionalista, Juan Martín, criticó que precisamente estos tributos se quieran subir dos puntos y medio por encima del IPC "con la excusa de que es Europa quien lo exige cuando este organismo no ha impuesto la inmediatez de esta subida". Según Martín, los vecinos de la capital aragonesa "no tienen que ser los paganos de la mala gestión económica" del PSOE-PAR.

José Manuel Alonso, de IU, declaró que una subida en torno al IPC "no es desdeñable", pero se mostró contrario a las subidas de agua y basura. Apostó por una mayor progresividad fiscal. "No es aceptable que todas las personas reciban el mismo incremento de agua y basuras", concluyó.

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