Despliega el menú
Zaragoza
Suscríbete

VIDA EN LA EXPO

Fluvi I, rey de Ranillas

Los visitantes más menudos recorren el recinto Expo con el anhelo de encontrarse con la mascota oficial, pero Fluvi es una gota de costumbres y no acostumbra a saltarse los horarios ni los lugares prefijados. Familiar para algunos y desconocida para bastantes, quienes no la han visto en la 'tele' tienen dificultades a la hora de determinar su género.

Samuel Negredo (HERALDO.es)

La prueba del algodón no es otra que preguntar a los más pequeños, el público exigente y curtido en el mundo de los dibujos animados, los personajes y las mascotas. A pesar de su corta edad, con visitas a parques temáticos y muchas horas de programas infantiles y canales temáticos de televisión a sus espaldas, los 'peques' son los más adecuados para juzgar el aspecto, la actitud y las amistades de Fluvi. Sondeamos a cinco que se disponen a vivir juntos otra tarde en la Expo.

Primero, la apariencia: "Es una buena mascota, para estar hecha de agua", argumenta Jesús (10 años). Después, el carácter: Alejandro, con cinco añitos, opina que Fluvi "está bien, pero es demasiado bueno". Nunca se ha conocido una mascota con malicia, pero ¿qué sería de la estrella de la Expo con un poco más de rasmia?

La serie "Las aventuras de Fluvi", que se emite por el canal autonómico, ha hecho calar las personalidades de la mascota y sus amigos. Coral, de 5 años, ha interiorizado el mensaje de quién mola y quién no: "Raspa no me gusta", dice tajante. La contaminación no es popular entre la muchachada; buen trabajo de los guionistas.

Sin embargo, los quince minutos al día que ocupa la serie en la parrilla diaria (de 10:15 a 10:30 horas) pueden quedarse escasos ante el bombardeo de otras factorías de dibujos animados. Lucas (8 años) cuenta que Fluvi no está mal como personaje, pero que Pokémon le gusta más. ¿Por qué? "Porque sale más por la tele", sentencia.

Dudas de género

Los adictos y fanáticos de la gota azul tienen dosis ininterrumpidas en el cine Fluvi, situado en la primera planta del edificio de Comunidades y Ciudades Autónomas. Hay proyecciones cada 15 minutos, entre las 10 de la mañana y las 21:30 horas, con 13 sesiones diferentes en las que se proyectan dos capítulos: uno de la primera temporada y uno de la segunda. La sala tiene capacidad para medio centenar de personas, y suele registrar "llenazos".

Junto al cine Fluvi se localiza el espacio Ecofluvi, en el que tienen presencia las principales cajas de ahorros aragonesas. Preguntada por la presencia de la mascota en este minipabellón, una empleada explica: "Las familias vienen preguntando por Fluvi, pero aquí no está". El resultado es un poco decepcionante: acaban haciéndose fotos con la imagen que hay serigrafiada en la pared.

A todo esto, ¿qué opinan los más pequeños sobre el género de Fluvi? Alejandro (5 años) cree que es un chico, pero Pili, que tiene ocho y medio, saca la vena feminista, le corrige y se defiende con el peso que le da la veteranía: "¡Es chica! ¿Es que has visto pocos dibujos, o qué?", le responde a su amigo. Será por la inteligencia, por la sensibilidad, porque así la concibió su creador... o será porque la propia mascota se esfuerza por reafirmarlo, como sucedió a principios de esta semana, cuando Fluvi salió con un ostentoso collar de perlas de color fucsia, con el que jugueteaba y se entretenía mientras los niños le frotaban la tripilla.

Popularidad local

Dejamos a la comandita de zaragozanos menudos. Gema y Bárbara, de Valencia, se conforman a media tarde con fotografiarse con la versión estática de la mascota, la que sostiene una margarita entre sus manos, la que permanece sentada cerca de la refrescante plaza situada junto a la puerta del Ebro. Confiesan no haber tenido noticia de Fluvi hasta que llegaron a nuestra ciudad.

Una pareja zaragozana residente en el litoral mediterráneo explica: "Lo conocemos gracias a mi hermana, que les regaló el peluche a los niños el año pasado". Nadie como los aragoneses para popularizar al nuevo paisano, y nada como un peluche para fomentar la 'fluvimanía'.

El más pequeño cuesta 9,85 euros; el mediano, 14,10; el grande, 21,20, y el mayor de todos, 59,30. Tal furor ha causado el juguete, que en la tienda situada junto al acceso la puerta del Ebro están agotados casi siempre, porque no da tiempo a reponerlos desde la tienda central, adonde recomiendan dirigirse. También se pueden adquirir en grandes almacenes.

El desaparecido

La mascota de la Expo es madrugadora, pero desaparece durante el día. "Hemos entrado a las 9:40 por la puerta del Ebro con nuestra sobrina, y Fluvi ya estaba allí", explican dos visitantes de Zaragoza. El personaje 'en carne y hueso' (o en plástico y aire) recibe a los visitantes en la puerta del Ebro y en la plaza Expo a las 09:30 y las 18:00 horas, pero desaparece el resto del tiempo, más allá de compromisos esporádicos con los pabellones u otras celebraciones.

"Los peques lo echan de menos", asegura Manuel, que visitó la Expo acompañado por sus hijos Ariel y Darío, montados en uno de los particulares 'taxis' para niños. Sin embargo, los zaragozanos están acostumbrados a ver a la peculiar mascota hasta en la sopa, aunque quizá más en el centro y los barrios de la ciudad que dentro del recinto de Ranillas. David, de 3 años, y Lucía, de 6, han visto a Fluvi en las tiendas, los autobuses y los medios de comunicación.

Con la próxima visita oficial de las mascotas que protagonizaron el verano de hace 16 años, el andaluz Curro y el barcelonés Cobi, Fluvi deberá estar dispuesto el próximo viernes 5 de septiembre a compartir el protagonismo y el cariño de los visitantes. Es caro de ver, pero derrocha simpatía.

Etiquetas