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CIENCIA

“No sin mi atrapabrumas”

Las nubes ya no son solo un incordio, de ellas se puede obtener agua en zonas con desabastecimiento y riesgo de incendio. En Canarias son pioneros en esta técnica en España, que ya está instaurada en otros lugares como Chile o California.

La técnica de captación de agua atmosférica de brumas (CAA), “lluvia horizontal” o “precipitación oculta" consiste en recoger el agua que contiene la bruma que precipita al entrar en contacto con alguna superficie, en este caso es una malla, de cinco metros de altura. Esta agua se almacena en unas pequeñas canaletas desde las que luego se recoge. Se genera así una reveladora alternativa a la obtención de agua natural en zonas áridas o de escasez.

Como resultado de este proceso se obtiene agua de muy alta calidad, sin requerimientos energéticos ni de mantenimiento, de forma limpia y respetuosa con el medio ambiente, aprovechando las brumas, nieblas y rocíos que, sin esta captación, no caerían sobre la tierra. Sino que acabarían depositándose en obstáculos involuntarios y ni siquiera se filtrarían en la tierra. La isla de La Palma, donde se está implantando el CAA, cuenta con abundantes recursos hídricos de calidad en buena parte de su territorio, pero carece de ellos en ciertas zonas, o resulta dificultoso y con altos costos en infraestructuras abastecer a algunos lugares en la lucha contra incendios. Por este motivo ha resultado ser el lugar propicio para ensayar este sistema.

En un día con bruma normal pueden llegar a recogerse hasta 42 litros por metro cuadrado, lo que supondría 4.000 litros al día en esa zona, una cifra nada desdeñable. “Esta agua se almacenaría con el objetivo de ser usada cuando escaseara en dicha zona”, explica Juan Antonio Rodríguez Lorenzo, director de la Fundación Global Nature. Podría pensarse que es dañino para la naturaleza al llevarse parte de la humedad, sin embargo “el impacto que tiene es ínfimo, ya que las mallas miden unos cinco metros mientras que las brumas miden cerca de 500. Es como ir a la playa con una cuchara de café”, aclara el experto.

Para que le impacto visual sea también mínimo, se han desarrollado diversos modelos de mallas, en verdes para zonas boscosas, azules, o marrones, que se camuflan con el paisaje.

Esta forma de luchar con la quema de los bosques fue presentada en el pabellón de Canarias de la Expo por el consejero de medio ambiente del Cabildo Insular de La Palma, Julio Cabrera Rocha, Juan Antonio Rodríguez Lorenzo, director de la Fundación Global Nature, y Francisco Prieto, jefe de la sección de montes del Cabildo.

El atrapabrumas se emplea desde hace años en otros lugares del mundo con excelentes resultados, como en Chile, Perú, Hawai, California, Namibia, Israel, etc. Sin embargo, ya se usaba en la antigüedad, con modos más rudimentarios. Por ejemplo, el árbol garué o árbol sagrado de la Isla de la Palma recolecta agua a través de las aberturas de su tronco.

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