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El corredor verde del barrio Oliver, seco y degradado dos meses después de su inauguración

El Ayuntamiento responde a los vecinos que no se ha ocupado del mantenimiento porque no están concluidas las obras

El corredor verde del barrio Oliver está completamente seco y muy sucio tan solo dos meses después de haber sido inaugurado. Los vecinos se quejan de que esta nueva vía, que a través de 1,4 kilómetros conecta el camino del Pilón (en Miralbueno) con la autovía de Madrid, no se está manteniendo de la manera más adecuada.

Los árboles se mueren, el césped crece descontroladamente y la basura se acumula entre matojos. "Esto es un auténtico abandono", protesta Fernando Romero, vecino del barrio Oliver. Lo que inicialmente se planteó como una zona verde en la que poder pasear, jugar y andar en bicicleta se ha convertido en un lugar donde acumular basura.

Botellas de plástico vacías, paquetes de tabaco arrugados y bolsas de comida. "El otro día había hasta un pañal tirado en el césped", comenta un vecino llamado Jesús. Estos son los compañeros de juego de los niños que bajan al nuevo parque de su barrio. "Vienen muchos chavales pequeños a jugar y lo tocan todo", comenta preocupada Amina María, otra vecina del barrio.

Hay quien se muestra más alarmado por las zonas verdes que, paradójicamente, están perdiendo todo su verdor. "Al principio esto parecía una pradera", asegura Fernando Romero. No era para menos, el corredor cuenta con 1.990 fresnos y 16.000 metros cuadrados de zona verde. Pero, tal y como explica este vecino, los árboles se han regado muy poco. En muchos de ellos, no han brotado las hojas y en los que sí, estas ya se están cayendo. Como si el otoño se hubiese adelantado unos meses, las hojas completamente secas empiezan a destacar sobre el suelo "verde".

Los vecinos de la zona también se quejan de la falta de sombras en el corredor. "Han dejado crecer los árboles como si fueran chopos. Habría que haber cuidado su desarrollo para arquear las ramas y que las de un lado del corredor se juntasen con las otras", se queja Fernando, quien presume de haber podado mucho y saber de lo que habla. "Así, habrían creado una zona muy sombría y muy agradable", aclara indignado el vecino.

Un proyecto inacabado

El responsable de mantener el corredor debería ser la empresa constructora, Vías y Construcciones. Según fuentes del Ayuntamiento, Parques y Jardines todavía no ha recibido este proyecto porque la obra no está completamente concluida. Afirman que lo que sí se ha hecho es un informe para que la empresa en cuestión sepa cómo está la situación en el corredor verde y qué debería hacerse. Sin embargo, desde Vías no han querido hacer ninguna declaración al respecto. "Al final, por unos o por otros, nadie hace nada", se queja Manuel Clavero, el presidente de la asociación de vecinos del barrio Oliver. Para Jesús, el problema es que se dieron demasiada prisa en inaugurarlo y luego lo han dejado medio abandonado.

El corredor verde forma parte de uno de los grandes proyectos que se han hecho en Zaragoza paralelamente a la Expo. Está integrado en el llamado anillo verde de la ciudad, 30 kilómetros de espacio ciudadano en los que poder practicar diversas actividades. Gracias a él, será posible ir en bicicleta desde el puente del Tercer Milenio, en La Almozara, hasta la Cartuja.

El nuevo parque lineal, cuando esté terminado, ocupará 2.500 metros de longitud. La segunda fase conectará el barrio Oliver con el Canal Imperial de Aragón a la altura de Valdefierro, lo que supone ampliar el corredor en un kilómetro y medio. Las obras empezarán a final de octubre.

Este espacio tiene una zona peatonal de ocho metros de ancho, parques infantiles, aparatos de ejercicio físico, carril bici, zonas de descanso, fuentes decorativas a ras de suelo, murales para hacer grafitis... Todos los elementos idóneos para una zona de recreo. Los vecinos del barrio Oliver, hasta hace poco, solo tenían un parque, ahora cuentan con otro en una zona más céntrica; sin embargo, no pueden disfrutar plenamente de él.

"Si aquí no viene más gente es por las condiciones en las que se encuentra", se lamenta Fernando Romero. Está sentado en uno de los nuevos bancos del corredor, y allí bajará todas las mañanas, esperando que alguien vaya a acondicionar y limpiar un espacio que estrenaron hace poco más de dos meses.

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