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"Marchamos a una operación de paz complicada, no exenta de riesgo"

El jefe del contigente que viaja al Líbano reconoció ayer las dificultades de la misión

Los 1.067 hombres y mujeres del contingente español que a principios de agosto viajará en misión de paz al Líbano estrenaron ayer sus boinas azules, las que les identificarán en la zona de conflicto como miembros de la fuerza internacional de las Naciones Unidas. Lo hicieron durante el acto de despedida de la expedición, celebrado en la plaza de España de la Base General Ricardos de Zaragoza y presidido por el teniente general jefe de la Fuerza Terrestre, Virgilio Sañudo. Hasta el próximo 4 de agosto, los militares disfrutarán de un permiso previo a la partida, que se realizará de forma escalonada en aviones de la compañía Air Nostrum.

La Agrupación Libre Hidalgo VI, como se denomina oficialmente el contingente que relevará a las tropas de la Legión desplegadas ahora en el Líbano, está integrada principalmente por soldados de la Brigada de Caballería Castillejos II, acuartelada en la capital aragonesa. El jefe de la unidad, general Juan Carlos Medina Fernández, estará también al mando de la expedición española, en la que se han integrado 52 militares del Ejército de El Salvador. Los logistas de la AALOG 41, también de Zaragoza, y efectivos de otras unidades -sobre todo de la Comunidad Valenciana- completan la misión, que regresará del Líbano antes de las próximas Navidades.

Durante el acto castrense celebrado en el acuartelamiento de la Brigada de Caballería Castillejos II, el responsable de la agrupación reconoció que marchan a una operación de Paz "complicada". De hecho, el general Juan Carlos Medina recordó que "son muchas las partes y los intereses que intervienen en el conflicto del Líbano". En su discurso, explicó también que será una misión "no exenta de riesgo", aunque "la situación allí es actualmente de calma tensa, pero calma".

El jefe del contingente español mandó un mensaje tranquilizador a las familias de los militares, insistiendo en que su "principal preocupación" durante estos meses será la protección de la fuerza, "es decir, la seguridad de todos los componentes del contingente".

El teniente general Sañudo tampoco quiso pasar por alto las complicaciones y riesgos de la operación, por lo que durante su alocución pidió a los integrantes del contingente que eviten los "excesos de confianza" y extremen siempre las medidas de seguridad. "Ayudad al compañero en sus horas bajas -continuó-, y si hubierais de emplear la fuerza, dentro de lo establecido, intentad siempre minimizar los daños colaterales". Por último, el jefe de la Fuerza Terrestre pidió a los militares que respeten las costumbres y el modo de ser de las comunidades que habitan en esa zona.

La fase de preparación del despliegue ha sido importante, y se ha prolongado durante todo un año. En estas últimas semanas, los soldados han llevado a cabo ejercicios prácticos en el campo de maniobras de San Gregorio. Sin embargo, previamente, han recibido también formación teórica sobre los usos y costumbres de la zona.

Fuerza multinacional

La zona que tiene asignada Naciones Unidas en el Líbano está delimitada al norte por el río Litani y al sur por la frontera con Israel o línea azul. Esta zona está dividida a su vez en otras dos: una zona Oeste, liderada por Italia, y una Este, que encabeza España y cuenta con efectivos de otros países como India, Nepal, Malasia, Indonesia y Polonia.

Los militares españoles estarán destacados, en su mayoría, en la Base Miguel de Cervantes, ubicada en el término municipal de Blat, en las proximidades del pueblo de Marjayún, cercano tanto a la frontera entre el Líbano e Israel, como a la de Siria.

Se trata de la base española en el exterior más importante en dimensiones y características. Está preparada para acoger a 1.300 personas, tiene 200.000 metros cuadrados habitables y alrededor de 500.000 metros incluyendo la zona de seguridad y sus defensas.

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