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La antigua azucarera del Arrabal se convierte en una biblioteca digital

Ayer se inauguró el Cubit, tres años después de que comenzaran las obras y con más de uno de retraso.

La antigua azucarera del barrio del Arrabal se ha convertido en la primera biblioteca específica para jóvenes de España y en la que imperan las nuevas tecnologías. Las obras para acondicionar el edificio empezaron en 2005 y su fin se retrasó más de un año. Ayer, por fin, el bautizado como Cubit se inauguró, coincidiendo con la presentación de una exposición de Croacia, que celebraba su día en la Exposición Internacional 2008.

Las obras de remodelación de la azucarera se adjudicaron a la unión temporal de empresas Sacyr/Easa, que comenzó las obras en 2005, y que han precisado una inversión de 7.900.000 euros. En total, en esta intervención se ha actuado en un edificio provisto de planta baja más cinco y sótano, completando un total de superficie construida de 4.250 metros cuadrados.

Cuatro zonas diferentes

El edificio se ha dividido en cuatro zonas. La nave central, que adquiere un protagonismo espacial, será la zona que acogerá la mayor parte de las actividades del centro. Dispone de aislamientos acústicos en el techo y de una iluminación propia. Además, una fina cortina de cables de acero permite, según sea la luz que incide en ellos y gracias a unas fotografías-maqueta, mostrar la visión antigua del edificio o la nueva, conjugando de esta manera el pasado y el futuro.

La zona sur se ha diseñado para alojar diferentes exposiciones, aunque también podrá utilizarse, según las necesidades, como sala de proyecciones. La zona norte se destina a talleres, mientras que el área que se sitúa en torno al antiguo torreón es el espacio reservado para la Biblioteca Tecnológica.

El diseño de esta innovadora biblioteca se ha realizado de manera coordinada con la rehabilitación del edificio y ha corrido a cargo del Cristian Schmitz, que es el autor de los centros más significados de la Fundación Berstelmann, a cuya red se incorporará esta biblioteca digital o Cubit, compartiendo experiencias culturales como las de Helsinki, Los Ángeles, Phoenix, Singapur, Dresde, Olzstyn o Breslau que también han incorporado una biblioteca de estas características a sus equipamientos culturales de ciudad.

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