Zaragoza
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EXPO 2008

Visita real a la Expo 14 días antes de su apertura

Por la tarde visitaron las obras de Ranillas y a última hora asistieron a una recepción en el Pabellón de España donde el alcalde les hizo entrega de la la medalla del Bicentenario de Los Sitios. Los monarcas estrenaron uno de los vehículos propulsados por hidrógeno, con los que se circulará por la Muestra.

Desde arriba. Así contemplaron ayer los Reyes la Expo cuando faltan catorce días para su inauguración. Llegaron en helicóptero sobre las 19.15 al Parque Metropolitano del Agua y desde allí, rodeando el canal de aguas bravas, en coche oficial hasta los pies de la Torre del Agua. En el zócalo se entretuvieron apenas un cuarto de hora para ver un vídeo descriptivo de los edificios más emblemáticos de la muestra, que empezó con las palabras "Bienvenidos a la mayor fiesta del agua en Zaragoza". Los periodistas, acordonados en uno de los frentes de "Lluvia", una escultura de 200 tubos de cristal que cambian de color y caen sobre un estanque, apenas podían ver los movimientos de Sus Majestades, atentos a la proyección. El delegado del Gobierno, Javier Fernández, se sentó al lado de la Reina y el presidente Marcelino Iglesias junto al Rey. Después, hicieron un pequeño recorrido alrededor del estanque y subieron por las escaleras mecánicas hasta lo alto del edificio diseñado por Enrique de Teresa. La Reina, que vestía un traje de chaqueta con reflejos dorados, y el Rey se detuvieron un momento en uno de los descansillos de la escalera mecánica para saludar con una sonrisa a los periodistas y fotógrafos que miraban hacia arriba viendo cómo desaparecía la comitiva real. Y ahí prácticamente acabó la información para la prensa escrita, ya que en el recorrido por la parte superior de la Torre solo pudieron acompañarles la directiva de Expoagua con Roque Gistau a la cabeza y las autoridades locales y regionales.

Algunos de los acompañantes de los Reyess explicaron que don Juan Carlos hizo varias preguntas sobre los materiales con que estaba construida la Torre del Agua, ya que le sorprendió bastante verla hueca en su interior. Y también preguntó por las barreras arquitectónicas, es decir si el edificio estaba preparado para las personas con problemas de movilidad física. Incluso por parte de don Juan Carlos hubo un momento de chanza ya que llegó a decir "ojo con los escalones" al recordar el tropezón sufrido en Barcelona.

La Reina preguntó si en la parte superior de la Torre había un bar o restaurante y los responsables de Expoagua le explicaron que para facilitar el flujo de visitantes habían optado por la primera opción. También se interesó por el número total de comedores que había en la muestra.

Todo fueron "palabras de elogio" para la Torre del Agua, según los miembros de la comitiva oficial que dijeron que a los Reyes "les había gustado todo", desde el "splash" o escultura que evoca el estallido de una gota de agua a 40 metros de altura, hasta la terraza, cuyo perímetro recorrieron para observar su forma de gota y comprobar la impresionante panorámica . "Les ha sorprendido gratamente el mirador de la Torre del Agua, se han quedado encantados", aseguraron miembros de la comitiva.

Aunque la visita a la terraza no estaba incluida en el recorrido oficial, el alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, se empeñó en que había que llegar hasta lo más alto para ver con claridad el recinto Expo. Tampoco estaba previsto que los Reyes subieran al pequeño autobús de hidrógeno para ir de la Torre del Agua al Pabellón de España, pero el alcalde así lo pidió y así se hizo, aunque los fotógrafos que les esperaban a los pies de la Torre del Agua tuvieran que cambiar hasta tres veces de emplazamiento para poder hacer su trabajo. Un agente de seguridad se acercó a la conductora del vehículo en el último momento para decirle que tenía que ponerse al volante. Un poco apretados fueron los Reyes, ya que solo había diez asientos y capacidad para 22 personas. Desde este microbús hicieron el recorrido hasta el Pabellón de España, donde les esperaba toda la corporación municipal. Allí no pudo entrar la prensa debido a la limitación de espacio que hay en la sala donde está el libro de honor en el que tendrán que firmar los altos mandatarios.

Eso sí, la Reina dijo que piensa venir muchas veces a la Expo, uno de los días el de España, el 24 de junio, a ver la gran gala de danza que se ha preparado. Su visita acabó a las 21.30 y de allí los Reyes se fueron a descansar al Hotel Palafox tras la dura jornada que empezó con la visita a la Feria del Libro de Madrid. Mañana, tienen una apretada agenda en el centro de Zaragoza, pero antes de iniciarla, mantendrán un encuentro con el presidente aragonés. Comerán en El Cahirulo, restaurante que servirá también la cena de gala en la Academia General Militar, con motivo del Día de las Fuerzas Armadas, a la que acudirán 250 invitados. Seguramente, aunque no hay confirmación oficial, a la hora del café, está prevista la llegada de los Príncipes de Asturias.

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