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La crecida del Gállego inunda las riberas a su paso por Santa Isabel

Las lluvias elevan el nivel de los caudales y obligan a desembalsar agua de los pantanos.

La lluvia caída a lo largo del fin de semana y la suelta de agua de algunos pantanos han provocado crecidas moderadas en diferentes puntos de la Cuenca. El aumento de caudal del río Gállego inundó ayer las riberas a su paso por el barrio zaragozano de Santa Isabel. Sus efectos se habían notado previamente en municipios como Zuera.

Los bancos y papeleras recientemente instalados en las riberas del Gállego estaban ayer cubiertos por agua. El Ayuntamiento de Zaragoza en colaboración con el Ministerio de Medio Ambiente comenzó las obras de recuperación de las riberas en septiembre de 2007 desde la autopista A-2 hasta la desembocadura del río.

Decenas de curiosos se acercaron hasta la orilla para comprobar la fuerza con la que bajaba el río, que arrastraba maderas y algunos plásticos.

El aumento de caudal había empezado a notarse ya en la noche del sábado en Zuera -de hecho, el mayor volumen de lluvias se registró en la noche del viernes-, donde el agua anegó una chopera de la ribera y los accesos a la plaza de toros (que se encuentra en zona inundable). Sin embargo, los bomberos voluntarios no tuvieron que hacer ninguna salida para achicar agua en los bajos de ninguna vivienda, algo que sí ocurre cuando hay fuertes crecidas.

La Confederación Hidrográfica del Ebro ya informó el viernes de la previsible crecida "moderada" de varios ríos, sobre todo en el Pirineo, pero también en el Ebro. Ayer, la cabecera del Gállego registraba un caudal de 136,32 metros cúbicos por segundo (m3/s). El sábado el caudal había llegado hasta 176,56 m3/s. En cualquier caso, fuentes del organismo de Cuenca informaron de que los caudales "no son preocupantes".

Los embalses aragoneses se encuentran rozando el 100% de su capacidad. El de La Peña, por ejemplo, estaba ayer al 99,65%. Por su parte, la presa de Bubal estaba al 93,68%; Lanuza, al 89,55%, y el embalse de La Sotonera, al 94,4%.

El sábado, los embalses de Bubal y Lanuza soltaron el mismo volumen de agua que entraba. La Peña, en cambio, no tiene capacidad de regulación. En Ardisa, ayer, se aportaban al río unos 118 m3/s, cifra similar a la que estaba entrando al embalse.

Por su parte, Yesa estuvo soltando el sábado unos 100 m3/s y ayer llegó hasta los 170 m3/s y, de forma escalonada, a los 190 m3/s. El objetivo del desembalsado es retener al máximo para evitar que se junten todos los caudales en el Eje y evitar así que las puntas de crecida sean más altas.

El embalse de Mediano, en la cuenca del Cinca, llegó a soltar hasta 200 m3/s. El Grado también virtió al río. En el caso de Mequinenza, la compañía eléctrica utilizó las turbinas a su máxima capcidad para aprovechar y convertirla en energía hidroeléctrica.

En cuanto al río Ebro, este, a su paso por la capital, registraba ayer un caudal de 525,08 metros cúbicos. Estas cifras están muy por debajo de las registradas a finales de marzo, cuando llegó a los 1.200 m3/s.

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